jueves, 8 de mayo de 2008

Bolivia sangra por dentro

El referéndum convocado por el departamento de Santa Cruz -ganó el “Sí” con un 80 por ciento- terminó en un baño de sangre entre defensores del gobierno de central de Evo Morales y los autonomistas de la llamada "Bolivia rica".

Visto con un poco de perspectiva histórica, se trata de un episodio clave en el enfrentamiento entre las zonas poderosas de Bolivia y el altiplano pobre.

Las primeras rebeliones contra el gobierno central datan de 1877, cuando entonces era la izquierda quien se revelaba sobre contra el centralismo. Ahora, Santa Cruz está gobernado por conservadores, la región produce el 30% de la riqueza nacional y sus segmentos sociales más radicalizados muestran un fuerte desprecio hacia la población indígena. "Haga patria, mate un colla", decían varios de los carteles reproducidos por la prensa local.

Una muestra del desprecio de una parte de la población a los indígenas queda manifestada en una secuencia del documental Cocalero, que narra la llegada de Evo al poder. En ella se ve a Morales recibiendo insultos como "Colla de mierda", apenas desembarca en el aeropuerto.

A los ojos de los cruceños, el referéndum les dará más autogobierno y les permitirá absorber parte de las rentas de la explotación de los hidrocarburos. Como punto clave de la reforma figura la potestad de firmar títulos agrarios definitivos, como una forma acabar con la ofensiva de La Paz contra los latifundios de Santa Cruz.

La consulta fue considerada ilegal por el gobierno central y por varios países de América del Sur, pero su éxito daría pie a nuevas consultas en los próximos meses, de los departamentos de Tarija, Beni y Pando, que junto con Santa Cruz conforman la media luna boliviana y que son opositoras al gobierno de Evo Morales.

El gobierno ha llamado al diálogo a la oposición. De la sensatez y la cordura que ambas partes manifiesten en los próximos días dependerá que Bolivia deje de una vez por todas de sangrar por dentro.

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