El diario Canalla

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Escritos y difundidos por otros canallas

jueves, 7 de febrero de 2013

Argentinos Mataré




"Argentinos mataré, bolivianos fusilaré, peruanos degollaré". Intentendiblemente esa era la frase que 50 marinos cantaban mientras trotaron por las calles de Viña del Mar. El video se difundió por las redes sociales y ya hay fuertes repercusiones en la región

Sin embargo hace algún tiempo ya vale acotar un hecho gravísimo  con el País de Chile (país que un argentino liberó del yugo español)..ésto lo cuenta Félix Luna y dice mpás o menos así..



El lugar es desolado, oscuro. Una casilla de maderas (el puesto Arbilla) abre apenas sus cuatro ventanas entre un bosque de abetos, ramas y troncos secos de álamos y un cerco de montañas; a lo lejos, un lago arrima piedras y cortezas hasta la orilla. El sábado 6 de noviembre, hacia la media tarde, la bandera chilena que los carabineros habían plantado al tope de una varilla, doce días atrás, fue avistada por cinco gendarmes argentinos, la avanzada de una patrulla despachada desde Río Gallegos, capital de Santa Cruz, a las 9 de la mañana. Los hombres habían vadeado un laberinto de ciénagas y habían sorteado otros bosques antes de irrumpir en esa región, la de Laguna del Desierto.

Se tumbaron entre las maderas secas, sobre el césped helado, y rodearon la casilla. Adentro, repartidos en tres cuartos, acampaban los carabineros que comandaba el mayor Miguel Torres Fernández. Junto a sus bolsas de dormir, apoyados contra la pared, se amontonaban algunas ametralladoras del tipo Piripipí y una decena de fusiles FAL. "¿Quién es? ¿Quién anda ahí?", gritó el mayor Torres, desde la casilla. Se le ordenó salir, con las manos en alto. "Los tenemos rodeados", replicó un alférez argentino, "Salgan o disparamos."

Desde atrás de un abeto, el sargento de carabineros Miguel Manrique asomó la cabeza y alardeó: "Vengan... Los estamos esperando..." Cuenta el corresponsal del semanario Gente que Manrique se agacho como un relámpago y empezó a disparar; insiste también en que sus balas desataron la batalla. Desde el otro lado del bosque, un balazo lo tumbó, herido. '"¡Desgraciados!...'". atinó a protestar un teniente chileno, Hernán Merico Correa. Se acercó hasta las líneas argentinas, con su fusil en guardia, pero lo soltó en seguida: otro balazo le había partido el corazón.

La escaramuza duró apenas diez minutos, desde las 8 menos diez hasta las 8 de la tarde. A las 8 y cuarto, la bandera chilena era arriada de su precario mástil. Estaba llegando a su climax el más áspero litigio que hayan sostenido, a causa de sus límites, los dos países más australes de América: los mapas trazados por el arbitraje inglés estaban dando la razón a la Argentina y calificando a Chile de intruso. Pero la incursión de los carabineros no era puramente patriótica: según abundan, las constancias, parecía haber una cuestión de intereses, a la ilusión de que el territorio disputado era rico en oro y en uranio o, más probablemente, a la protección de un traspaso de ganado desde Santa Cruz hasta la provincia chilena de Magallanes.

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Es triste que entre países hermanos tengamos que convivir con el Odio transplantado de los imperios..pero es la realidad y es la única verdad...Demás está decir que el Odio transplantado también se vive en cada país con ciertos grupejos que creen pertenecer a una elité imperialista y son simplemente cipayos vende patria..http://memoriatdf.blogspot.com.ar/