viernes, 6 de junio de 2008

Sobre la leche derramada no se negocia


Más de cien cortes en las rutas de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, norte de Buenos Aires y sur de Chaco a manos de las cámaras de transportistas, amenazando impedir todo tipo de suministro que tuviera que hacer un recorrido de más de 200 kilómetros hasta su destino. El gobernador de Santa Fe llamando a levantar las medidas de fuerza para retomar el camino del diálogo, en un documento que fue suscripto por los mismos dirigentes que en el mismo momento de terminar la reunión aseguraron que no iban a dejar las rutas sin una oferta que los conformara. La Iglesia demandando “un gesto de grandeza” para aliviar tensiones e incluso el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti se sumó al reclamo. El Gobierno, por boca de la Presidenta y del ministro del Interior, volvió a la carga contra las entidades rurales en conflicto, cuestionando la legitimidad de las medidas y la mezquindad de su planteo. Con ese panorama, y tan diversos sucesos coincidiendo en un solo día, la primera impresión era que todo el conflicto se había salido definitivamente de cauce y se tornaba inmanejable. Sin embargo, precisamente la aparente pérdida de control de la situación por la Comisión de Enlace que venía piloteando la disputa llevó a que, al caer la tarde de ayer, surgieran posiciones, desde las propias entidades, que propiciaban el levantamiento inmediato de las medidas de fuerza. “¿Hay posibilidades de levantar las medidas?”, consultó ayer PáginaI12 a un representante de una de las cuatro entidades. “Hoy (por ayer), no”, respondió lacónico. “¿Y mañana (por hoy)?”, insistió este diario. “Un 50 y 50.”

No fue una jornada fácil para nadie. Pero, a diferencia de la mayoría de los 85 días anteriores, pareció serlo menos para los dirigentes rurales que para las autoridades oficiales. Eduardo Buzzi y Mario Llambías, titulares de las dos entidades que pilotean el lockout, arrancaron el día en San Nicolás, declarando ante los tribunales por una denuncia por obstrucción de rutas. La manifestación que los acompañó para respaldarlos no era, seguramente, la imagen que Buzzi hubiera preferido ver: Raúl Castells al frente de su “MIJD”, junto a Pedro Apaolaza, titular de Carbap, era como una síntesis del populismo conservador de la primera mitad del siglo pasado. Salieron de allí como entraron, rodeados de cámaras de televisión para lanzar discursos varias veces reiterados. De allí se fueron en auto hasta Rosario, donde se informaron que no podrían llegar a la ciudad de Santa Fe por ruta, por los cortes y filas de varios kilómetros de camiones estacionados sobre la cinta asfáltica.

por raúl de la torre pag12

No hay comentarios.: