LA MALINCHE

miércoles, 27 de junio de 2007

Pagina 12 y la visita de Fabiana Rios

NESTOR KIRCHNER SE REUNIO AYER CON LA GOBERNADORA DE TIERRA DEL FUEGO

En la Presidencia empezaron por el ARI

La decisión fue recibir primero a la gobernadora electa por el ARI en Tierra del Fuego, Fabiana Ríos. Destacaron que la diputada nacional prometió crear una Secretaría de Derechos Humanos. El contraste con el jefe de Gobierno electo en la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, se hizo evidente. Hoy el PRO visitará a Kirchner.

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La gobernadora electa de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, estuvo con el presidente Kirchner y la senadora CFK.

Por Diego Schurman

Néstor Kirchner recibió ayer a Fabiana Ríos y convirtió la foto de ese distendido encuentro en un mensaje hacia Mauricio Macri. Para el Gobierno, la buena predisposición con la mandataria electa de Tierra del Fuego contrastará con el tono de la reunión que el Presidente mantendrá en esta jornada con el electo jefe de Gobierno porteño. En ese afán de partir el tablero electoral entre derechas e izquierda, no fue casualidad que desde la Casa Rosada se difundiera el propósito de la dirigente del ARI de crear una Secretaría de Derechos Humanos en su provincia y presentarla como una antítesis de la política que promueve el líder del PRO.

En la reunión hubo un capítulo estrictamente financiero. Se habló del Banco de Tierra del Fuego, y Ríos puso en aviso a Kirchner sobre una deuda con las arcas provinciales. “Hay obras que se han llevado adelante por un convenio con la Nación. Esos fondos aún no fueron girados”, señaló la gobernadora electa a Página/12. En la misma reunión, según la dirigente socialista, el Presidente respondió su inquietud haciéndole un puente telefónico con los responsables del tema para agilizar el trámite.

Ríos también le recordó la existencia de pedidos de adelanto de coparticipación federal, cuya constancia figura en expedientes que administra la Nación. Son 50 millones de pesos –la mandataria electa creyó que eran 16 millones– que Kirchner prefirió no girar en medio de la batalla electoral. Sin ese dinero, se produciría un ahogo financiero que comprometería la gestión provincial desde enero de 2008, mes en el que Ríos tomará las riendas de Tierra del Fuego.

–Kirchner hizo compromisos. Pero lo más probable es que cuando usted asuma no sea presidente.

–El se comprometió a garantizar una transición ordenada. Tuvimos un diálogo maduro. Y nos vamos muy satisfechos, porque hemos sido escuchados. Hasta diciembre es la persona con la que tenemos que hablar. Habrá que ver qué interlocutor tendremos después.

A propósito, Cristina Kirchner, quien será la candidata del oficialismo, ingresó al despacho presidencial para saludar a la gobernadora electa. “Fue un triunfo de género”, la ensalzó y emprendió la retirada. Pero cuando le avisaron que junto a Ríos estaba su acompañante de fórmula, Carlos Bassanetti, volvió sobre sus pasos. Hubo entonces un saludo decididamente más cálido: Bassanetti fue juez federal de Río Gallegos cuando Kirchner era gobernador santacruceño.

El encuentro precede al que hoy mantendrá el Presidente con Mauricio Macri. En las últimas horas, Horacio Rodríguez Larreta y Oscar Parrilli conversaron sobre los términos de la reunión.

El futuro jefe de Gabinete de la ciudad se llevó del secretario general de la Presidencia el compromiso de una cita a agenda abierta, sin restricciones, al igual que la que mantuvo ayer Ríos.

Pese a ello, los kirchneristas se preocuparon por explotar las diferencias entre una y otra visita. “Esta claro que para nosotros no son lo mismo”, resaltaron.

–¿Por eso el Gobierno recibió primero a Ríos y no a Macri? –preguntó Página/12 a un alto funcionario de la Casa Rosada.

–Usted sabrá sacar conclusiones.

–Dígamelo usted.

–Bueno, ella salió electa gobernadora, él intendente –fue la manera que encontró de desjerarquizar al futuro jefe de gobierno.

La Casa Rosada viene mostrándose diligente con Ríos. Entiende superado el momento de la confrontación electoral. La gobernadora electa también rescata por estas horas la relación institucional, y –sin dejar de marcar diferencias con el kirchnerismo– se muestra decididamente alejada del tono apocalíptico que le imprime Elisa Carrió a la pelea.

Las especulaciones están a la orden del día. Se podrá decir que Ríos no confronta visceralmente con Kirchner por el alto índice de adhesión fueguina que cosecha el Presidente. Evidentemente, la prudencia asoma como una característica de quien recién en seis meses tomará las riendas de la provincia más austral. Es probable que la ausencia de Carrió en la campaña de Ríos haya estado ligada a la composición del electorado local.

Ya se dijo: la coparticipación federal es otro componente que atraviesa como un rayo el vínculo entre la primera mujer gobernadora electa y el gobierno K. De ese fondo dependen las provincias para su propia subsistencia. Se trata de un elemento disciplinador que cuenta la administración central.

El afán de la Casa Rosada por hacer una pintura de Ríos como si se tratara de alguien de la familia no es inocente, como tampoco lo es la manera en que explotan la diferencia entre el perfil de la gobernadora electa con el de Carrió.

Sobran muestras en ese sentido. “Carrió es lo más antipático de la política. Representa lo peor. Es destructiva y provocadora. Saca la caca de adentro y tapa de caca a todo lo que la rodea”, dijo Ginés González García hace unos días, en medio del fragor electoral. El ministro reaccionó así cuando este diario le preguntó si el Gobierno le tenía miedo a la líder del ARI.

Este lunes, Alberto Fernández sorprendió mostrándose contemplativo con Ríos y el ARI fueguino, pese a que las principales espadas de Carrió y la propia Lilita lo han responsabilizado de numerosas tropelías, operaciones y campañas sucias entre ellas. “Ríos es una dirigente sensata y honesta. Ella no tiene el discurso confrontativo de Carrió ni tampoco de Macri”, fue el guiño que en la noche del domingo le hizo el jefe de Gabinete a la mandataria electa. Al otro día, estaba marcando el número de su celular para invitarla a la Casa Rosada.

Es verdad que Ríos mostró disponibilidad con Kirchner y rescató sus modos democráticos, como también lo es que Carrió prefiere emparentar al presidente con Hitler y Ceausescu. “Sí, tenemos personalidades diferentes, pero militamos juntas”, advirtió la gobernadora electa para aventar el fantasma de un quiebre interno en el ARI

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