LA MALINCHE

sábado, 17 de noviembre de 2007

Malvinas Argentinas (parte I ) Reclamos Diplomaticos

RECLAMOS DIPLOMATICOS

Durante el 2° gobierno de Rosas:

A pedido de Lord Palmerston, el ministro inglés en Buenos Aires, Woodbine Parish había elevado, el 19 de Noviembre de 1829, una nota de protesta al general Tomás Guido, ministro en Relaciones Exteriores de Lavalle, contra el decreto del 10 de Junio de 1829, suscripto por el gobernador delegado Martín Rodríguez, en que se reafirmaban los derechos de la soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas y se nombraba al nuevo gobernador militar y político de las mismas. París, al interpretar los hechos de los años 1770, 1774 y 1775, sostenía que: la República Argentina se ha arrogado una autoridad incompatible con los derechos de soberanía de su Majestad Británica sobre las Islas Malvinas.

Anualmente Rosas defendía en sus mensajes a la legislatura los derechos argentinos sobre el archipiélago y formulaba periódicamente las reclamaciones a Gran Bretaña por tal usurpación.

En 1849, Gran Bretaña contestó al reclamo que hizo Rosas por la devolución de las Malvinas, su embajador en Londres, Manuel Moreno, respondió a la nota de Lord Palmerston: "El gobierno de Buenos Aires y de la Confederación Argentina nunca ha consentido en el despojo de su soberanía en las Islas Malvinas que le hizo el gobierno Inglés en 1833, y que lejos de retirar su protesta, del 17 de Junio de aquel año, reiterada con la del 29 de Diciembre de 1834, ha mantenido sus indisputables derechos a aquella posesión por todos los medios que han estado en su poder, y constantemente ha declarado su justa queja por falta de satisfacción. En sus mensajes al cuerpo legislativo, desde entonces, año tras año, ha consignado el formal recuerdo de la cuestión y ha mantenido sus reclamos, formulando sus incontestables derechos perfectos de la República al territorio de las Islas Malvinas".

Rosas aprobó la actuación de su embajador afirmando que, "(Moreno en su nota) ha sostenido, como correspondía..., los justos derechos de la Confederación Argentina a las Islas Malvinas".

La Casa de Baring era acreedora de la Argentina por el empréstito y esta, a su vez, lo era de Gran Bretaña por las Malvinas. Rosas exigía que primero se solucionara la deuda de las Malvinas, que sabía que no se haría, por lo que quedarían enfrentados el gobierno inglés y la Casa de Baring. El gobierno británico sería entonces el culpable de que no se abonara, desprestigiándose ante sus propios súbditos.

En la desesperación de sufrir un despojo por la fuerza por parte de Inglaterra, exponiéndose a perder la independencia a alguna provincia, Rosas ha recurrido a este expediente de exigir, por lo menos, una indemnización por las Malvinas.

Una compañía inglesa ha pretendido establecer una línea de navegación de vapor por el Paraná, y Rosas no ha consentido. Comienza así el grave problema de la libre navegación de los ríos. El Paraná es nuestro y por él solo deben navegar los barcos argentinos.

Molestaba a los ingleses la política americanizada de Rosas en el Estado Oriental, la independencia económica a base de altas tarifas aduaneras y del manejo fiscal del Banco de Buenos Aires, y la defensa de la soberanía en la navegación de los ríos nacionales. Había que constreñirlo a límites razonables o, si no, eliminar.

Rosas formuló una enérgica y muy fundada reclamación diplomática ante el gobierno trasandino con fecha 15 de Diciembre de 1847, y encomendó a Pedro de Angelis y Dalmacio Velez Sarsfield la recopilación de los "Derechos argentinos de soberanía y dominio a la parte austral del continente americano y tierras del estrecho de Magallanes".

Durante el gobierno de Roca:

Para solucionar el enojoso conflicto limítrofe con el país transandino, el presidente Roca concertó una entrevista con su colega chileno (Señor Errázuriz) conviniéndose que la reunión se realizara en el estrecho de Magallanes, frente a Punta Arenas.

Roca subió a bordo del Acorazado O’Higgins para estrechar la mano de Errázuriz y mas tarde el presidente chileno transbordó el acorazado Belgrano, para saludar al presidente argentino.

Ambos mandatarios se ocuparon del problema limítrofe austral sujeto en esos momentos al arbitraje de Gran Bretaña.

También trataron la cuestión de la Puna de Atacama, donde las dos naciones sustentaban puntos de vistas distintos. Este pleito internacional fue resuelto ese mismo año, por mediación de Guillermo Buchanan, ministro de los Estados Unidos en Buenos Aires. Con los 42.000 Kilómetros cuadrados que correspondieron a nuestro país, se formó el territorio nacional de los Andes.

El 28 de Mayo de 1902, los gobiernos de Argentina y Chile firmaron en la ciudad de Santiago, tres convenios (conocidos como Pacto de Mayo), a fin de facilitar la solución del problema limítrofe en las regiones australes.

Poco mas tarde, el rey Eduardo VII, por intermedio de una comisión presidida por Mr. Holdich, fijó un límite intermedio y con esto quedó sellada la amistad argentina chilena.

En cumplimiento de una hábil política internacional, el presidente Roca intercambió visitas con Campos Salles, el primer mandatario brasileño; también estrechó vínculos con Perú y Bolivia.

En Diciembre de 1902, las naciones americanas fueron conmovidas cuando naves británicas, alemanas e italianas atacaron y bloquearon la costa de Venezuela, debido a que este país había suspendido los pagos de la deuda exterior.

Ante el incidente, el Dr. Luis María Drago – Ministro de Relaciones Exteriores Argentino- defendió la soberanía americana y proclamó que ninguna nación acreedora debe emplear las armas sobre otra, para saldar deudas. La pacifica intervención de Estados Unidos solucionó el conflicto venezolano.

La nota argentina produjo repercusión en el exterior y fue incorporada, con el nombre de Doctrina Drago, a las normas del Derecho publico internacional.-

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