miércoles, 6 de agosto de 2008

Vulven todos vuelven hasta el Mingo Hijo de Puto éste



Y ahora nos vuelve a dar exáctamente las mismas recetas que nos llevaron al abismo. El conflicto con la Sociedad Rural abrió las puertas del infierno y legitimaron de vuelta a lacras como esta que, amparados en lo que reclamó y apoyó "la gente", volvieron a aparecer como si nada hubiera pasado para traernos la solución a todos nuestros problemas (problemas que ellos mismos crearon).

El asco que sentí ayer por la noche cuando lo vi a este señor en una amena entrevista -muy amena- realizada por Longobardi en C5N no lo puedo describir con palabras que no sean insultos (aunque bien sabemos que no existen las malas palabras). Pero que este reverendo hijo de puta sea entrevistado por este otro prostituto del poder sin siquiera una mínima mención a su nefasto pasado es un síntoma de que estamos demasiado mal. ¿Ya puede caminar tranquilo por la calle otra vez?¿Cómo es que nos olvidamos tan rápido de todo lo que nos hizo este señor?

Muchos más de los que nos gustaría se olvidaron que este pelado psicótico -recordemos que debido a sus delirios hasta el monigote de Bonelli lo mandó al psiquiatra en su programa- durante la usurpación armada al Estado ocupó fugazmente la presidencia del Banco Central.

Lo fugaz de su paso fue suficiente como para permitirle llevar a cabo la estatización de la deuda privada, que, como dijo Verbitsky alguna vez, pesa como rueda de molino colgada al cuello de toda la sociedad. En criollo: aprovechando que la sociedad tenía la cabeza apuntada por los tanques de los genocidas transfirió la deuda de empresas privadas al Estado, deuda que al día de hoy seguimos pagando aún a pesar de que muchas de las empresas beneficiadas -como por ejemplo las que fueron beneficiadas del grupo de Macri- siguen ganando dinero mientras la sociedad en su conjunto paga por sus deudas.

¿Por qué utilizo el ejemplo de las empresas de los Macri? Porque en las últimas elecciones su ex-vicepresidente hasta 2003 -hijo del presidente del grupo en cuestión- llevó como candidato por su partido a este otro señor.

Carlos Melconian (también ex candidato de carlo saúl a ministro de economía en 2003) fue uno de los principales responsables de legalizar el proceso de estatización de la deuda externa privada que ideó Domingo Cavallo como presidente del Banco Central de la dictadura. Según consta documentos oficiales el joven Melconian, como jefe del Departamento de Deuda Externa de la entidad, archivó las investigaciones sobre fraudes cometidos por multinacionales y grupos económicos locales con los seguros de cambio a principios de los ochenta. El equipo de auditores del Central había detectado autopréstamos, créditos ficticios y otras maniobras dolosas por 6000 millones de dólares. Sin embargo esas operaciones cuestionadas fueron registradas como legítimas y cargadas a la deuda pública argentina.

Volviendo al pelado psicótico e hijo de puta -sensible a la hora de llorarle a Norma Pla ante los cuestionamientos por los congelamientos en las jubilaciones- recordemos también que después de causarnos ese tremendo daño volvió a la arena política. Volvió de la mano de la rata para instalar la infame Convertibilidad.

La convertibilidad fue una política deliberada para generar una estabilidad ficticia al costo de un terrible endeudamiento externo (ver acá en profundidad). Básicamente entraban dólares -endeudamiento usurero, inversiones especulativas- para sostener una paridad ficticia mientras se desguazaba al Estado y remataban todas las empresas públicas y se destruían los mecanismos de intervención estatal. Al ser la base del modelo el grotesco endeudamiento externo, tarde o temprano se sabía iba a estallar el país. Y así pasó en 2001.

Muchos pobres tipos repiten clichés tales como "pero en la convertibilidad yo me compraba de todo, mi sueldo era en dólares" y demases argumentos del estilo. Para bajar al llano la refutación de esta pobre defensa hay una analogía muy simple: estás con deudas y necesitás dinero. Viene un señor y te dice "¿Sabés qué? Te doy un millón de dólares para que arregles todos tus problemas.. no te preocupes que me los pagás en el futuro lejano, eso sí, pero me devolvés dos millones cuando tengas que pagar". Con ese millón de dólares sos gardel durante el tiempo que te duraron; te compraste la licuadora, el auto nuevo, te fuiste a veranear a Europa y te reías de lo barato que estaba todo. Ahora bien, cuando llegó el momento de pagar y no tenías ni el capital ni los intereses, te mandaron a los rompededos y asesinaron a tu familia. Sí, así de grave fueron las consecuencias del modelo instalado por este pelado hijo de puta y continuado por otros reverendos hijos de puta. Millones de personas sumergidas en la pobreza, un país desguazado, desindustrializado y rematado, el sistema educativo destruido, desnutridos que se desmayan en las escuelas, etc etc.

Luego volvió otra vez en 2001 ante el llamado de aquel otro desequilibrado, que todavía no podemos entender cómo es que lo pusimos de presidente, a proponer sus planes de competitividad (que incluso reivindica en el reportaje) y luego el plan "déficit cero". Aún así, inevitable como la gravedad, el país colapsó y no tuvo mejor idea -a ver si se acuerdan, ¡por dios!- que impedir a las personas disponer de sus ahorros. El famoso corralito. ¿Se acuerdan? Que se vayan todos y la mar en coche...

Bien, viendo el reportaje se darán cuenta de algo que asusta mucho: lo que dice este pelado hijo de puta es exáctamente lo que reclamaron los caceroleros de teflón al son del compás de la Sociedad Rural y su vergonzoso personaje Enchastro con su "El que quiera lomo que lo pague a 80 pesos el kilo". "Liberar la economía", abolir las "distorsiones" que genera la intervención estatal, abolir los subsidios, eliminar impuestos. Algo así como esta distopía de la que hablábamos acá.

Los ciudadanos "apolíticos" y "de bien" que acompañaron a la rural y afines, lo que estaban pidiendo sin entenderlo muy bien era que vuelva el neoliberalismo, que el Estado no intervenga en la economía. Es como si nada hubiera pasado en este país. La amnesia colectiva -también alentada desde los medios masivos- hace que otra vez estemos cayendo en una trampa. Una trampa de esas que ya vivimos, en la que una vez adentro y viviendo las consecuencias, todos se lavan las manos y se autojustifican diciendo que "no sabían" o argumentos similares.

El neoliberalismo hizo estragos en el país, ¿Quién podría refutar esto?. Tipos como el que ahora puede de vuelta caminar por las calles como si nada hubiera pasado, como si no fuera responsable de tantas muertes y tanta miseria, están siendo relegitimados por los que -de buena o mala fe, concientes o no- se montaron en este circo.

De repente el neoliberalismo se está tornando otra vez -como si no hubiera alcanzado lo realizado por los genocidas en los 70s y por Alí Babá y su séquito de ladrones en los 90s- en sentido común. Es indispensable que apuntemos a modificar esto, es parte de la tan mencionada batalla cultural que tenemos que dar. Dejar pasar esto, dejar que aflore en el "ciudadano de a pié" el neoliberalismo como la forma político-económica "natural", "moderna", "eficiente" o lo que fuera de la sociedad, es perder a futuro cualquier proyecto de país alternativo.

Ya vimos el enorme poder de fuego que tienen estos sectores. Que Longobardi -o cualquier otro desinformador masivo- entreviste a Cavallo sin siquiera hacerle una mínima pregunta o cuestionamiento acerca del DESASTRE al que llevó al país es una señal que creo no hay que dejar pasar por alto. Hay que darles pelea.

Están volviendo todos en pose "aquí no pasó nada" a darnos recetas de cómo "solucionar" los problemas del país. ¿Les vamos a creer otra vez? ¿Tan pelotudos somos?

Saludos
D.F.

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