martes, 10 de agosto de 2010

Petróleo en Malvinas y nacionalización de recursos naturales


19-07-2010 /

Federico Bernal
BHP-Billiton es una compañía australiana dedicada a la exploración y explotación minera e hidrocarburífera. Según detalla en su último informe estadístico anual (2009), el gigante australiano cuenta con filiales y operaciones en más de 25 países de los 5 continentes. En 2009, sus operaciones globales registraron ganancias por 18.200 millones de dólares sobre un ingreso total de 50.211 millones. Da trabajo a unos 58.000 contratistas en todo el mundo y emplea a unas 40.990 personas, de los cuales el 39% está en Australia. En 2009, extrajo unos 137,2 millones de barriles equivalentes de petróleo (un 60% de lo que la Argentina extrajo en 2009).

Entre sus múltiples operaciones petroleras, figura su asociación con la compañía británico-kelper Falkland Oil & Gas Limited (FOGL) para la exploración y futura explotación petrolera al sur y sudeste de las islas Malvinas. Por su parte, la FOGL es subsidiaria de la Falklands Islands Company, un consorcio empresarial isleño fundado en 1852, dueño de un 18,3% de FOGL.

En fin, la principal compañía australiana y una de las mayores corporaciones privadas a nivel mundial, confirma con este joint venture su participación en el pillaje petrolero que en el Mar Argentino conduce unilateral, ilegítima e ilegalmente Gran Bretaña. Sin embargo, y más allá de lo insólito de que una megacompañía como BHP-Billiton se interese por una operación petrolera de alto riesgo de inversión y poca probabilidad de éxito en una zona además en litigio, resulta aun más insólito (y llamativo) cómo el gobierno australiano permite y acompaña tamaño acto de barbarie y coloniaje.

Fracaso y estrategia. FOGL (49%) y BHP-Billiton (51%) participan conjuntamente en 13 licencias exploratorias de las denominadas Cuenca Sur y Cuenca Este a unos 150-250 kilómetros de las Malvinas. A tales efectos han contratado la plataforma semisumergible Ocean Guardian, plataforma que hace pocos días culminó su tercera perforación (Desire en febrero y Rockhopper en mayo) en el prospecto Toroa de la Cuenca Sur. Los resultados de esta última perforación no fueron los esperados: el pozo carece de petróleo.

La estrategia de FOGL y BHP-Billiton pasa ahora por continuar las exploraciones en áreas de mayor profundidad en al menos 7 de sus licencias. Para ello resulta necesario asegurarse un tipo de plataforma idónea, puesto que la Ocean Guardian está incapacitada para operar a mayores profundidades. Es por este motivo que ambas compañías se hallan abocadas a conseguir la nueva plataforma, y con ella, una tercera parte o nuevo socio en el joint venture (Oil and Gas Journal - 12/07/2010). No obstante las buenas intenciones, dichos objetivos no podrán lograrse mientras las acciones de FOGL no se recuperen de la estrepitosa declinación que siguió al anuncio de Toroa. En efecto, sin un buen valor de la acción no habrá tercer socio ni aparecerán los fondos requeridos para el alquiler de una segunda plataforma, por cierto más cara que la anterior.

Oro australiano. Mientras BHP-Billiton ensucia su nombre y deshonra a Australia al formar parte de una actividad ilícita, ilegítima y repudiable por una cantidad creciente y muy numerosa de naciones, foros y organismos regionales e internacionales, otra compañía de igual origen pretende realizar –aunque legítimamente– pingües negocios en la Argentina con la extracción-exportación de oro.

Tal es el caso de la minera australiana Andean Resources Limited en Cerro Negro, provincia de Santa Cruz, uno de los tantos proyectos auríferos ejecutados en los últimos años en el país. Según el estudio de factibilidad presentado por esta compañía, la operación consistirá en el minado secuencial de tres depósitos de oro y plata a través de métodos subterráneos y a cielo abierto, así como también molienda y refinación del mineral en sitio. La construcción del proyecto comenzará en diciembre de 2010 y se extenderá por 15 meses.

La producción que habrá de iniciarse en julio de 2012, extraerá una tasa diaria de 1.850 toneladas, volumen del cual se calculan obtener unas 200.000 onzas de oro y unas 3,7 millones de onzas de plata anuales durante 10 años. El costo de construcción inicial del proyecto es de 275 millones de dólares. Durante la vida útil de la mina se emplearán 533 personas en forma directa. A la cotización internacional de la onza de oro (1.208 dólares, al 14/07/2010) Andean exportará este mineral por el equivalente a unos 2.416 millones de dólares a lo largo de una década. A propósito de dividendos, directivos de la compañía anunciaron la creación de un Fondo de Desarrollo Sustentable, fondo destinado a invertir el 1% de los beneficios luego de impuestos en desarrollo comunitario.

Como los costos de operación se sitúan en 198 dólares por onza extraída (Mining Journal - 12/06/2009), costos que vale la pena destacar, la compañía calificó de ser entre los más bajos del mundo para una mina aurífera sin desarrollar (Mining Journal - 31/10/2008) de cada 1.028 dólares de utilidad por onza extraída (1.208 de oro + 18,3 de plata - 198 de costos) la minera aportará al Fondo antedicho unos 10 dólares con 28 centavos. Espejitos de colores a imagen y semejanza del siglo XXI, denunciaría con justa razón Moctezuma.

Inseguridad jurídica. Como se dijo anteriormente, de ahora en más FOGL y BHP-Billiton están obligadas a buscar socios estratégicos para no abortar su participación en el pillaje petrolero. Y hacia eso se encaminan ambas, sin “peros” ni “negativas” por parte de las naciones de las que son oriundas. Porque no es la cuestión de la disputa de la soberanía o los reclamos argentinos los que tienen en vilo a las operadoras, sino la obligación de atraer a un nuevo socio inversor.

En este contexto de profunda irresponsabilidad e impudicia por parte del Estado australiano (el británico es un caso aparte) que permite a una de sus principales compañías privadas ser cómplice de la piratería, salta a la vista el absurdo de autorizar y permitir operaciones de terceras compañías australianas en la Argentina, más aún cuando éstas involucran la explotación de recursos naturales estratégicos no renovables. A esta altura de los acontecimientos, y por mucho que cueste, el Gobierno nacional debe avanzar sin más dilación en medidas de orden económico que tiendan a derrumbar el valor de las acciones de las operadoras involucradas en la usura, esto es, hacer de la inseguridad jurídica una herramienta nacional. Sólo un accionar de esta naturaleza tendrá consecuencias negativas para la continuidad de la exploración en Malvinas.

Por lo pronto y visto que ni FOGL ni BHP-Billiton operan en la Argentina, y comprobado que las acciones de la segunda resultarán imposibles de dañar, la generación de inseguridad jurídica debe recaer en otra compañía de igual nacionalidad que la de BHP-Billiton, de tal suerte de hacer volar por el aire al joint venture británico-kelper-australiano.

Petróleo en Malvinas Amparada por una legislación sancionada en tiempos del neoliberalismo, la actividad minera en la Argentina prosigue su marcha “ascendente”. Por ejemplo y en materia de extracción aurífera, el país pasó de producir 28 toneladas en 2004 a cerca de 42,9 (estimado) en 2009 (USGS, Yearbook 2008 - Mining Journal, 14/08/2009). El notable e histórico incremento sería digno de festejar si refináramos el oro en el país y lo destináramos al engrosamiento, la protección y diversificación de las reservas monetarias nacionales y provinciales. Pero por desgracia y como es sabido, la totalidad del oro producido es exportado en su totalidad.

Dicen que las crisis son oportunidades, pues bien, tal vez haya llegado la hora de expropiar con justa causa las áreas propiedad de Andean, áreas que en principio bien podrían revertir a una hipotética pero necesaria empresa minera nacional. Tal maniobra, sin dudas compleja y espinosa, no sólo estaría representando el primer gran paso hacia la desarticulación de una minería anacrónica a esta Argentina que con tanto esfuerzo y éxito viene desenvolviéndose desde 2003, sino que también demostraría a los Estados involucrados en el pillaje petrolero en Malvinas nuestra más absoluta, imprescriptible e indeclinable decisión de proteger, sin excepción alguna, aquello que nos pertenece y corresponde a lo largo y a lo ancho del territorio nacional.

En resumen, la ligazón y retroalimentación existente entre el fin del pillaje petrolero en Malvinas con la recuperación plena de la propiedad pública de nuestros recursos naturales, su explotación estatal, su utilización como herramienta de desarrollo regional, de industrialización masiva y seguridad monetaria, es a esta altura del proyecto nacional y popular que encara el Gobierno un hecho tan insoslayable como impostergable. El fin de la exploración petrolera foránea en Malvinas no podrá alcanzarse si no se la acompaña de la progresiva nacionalización de la minería, los hidrocarburos y demás recursos naturales estratégicos.

Director del Clicet

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