El diario Canalla

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lunes, 13 de agosto de 2007

Los Ingleses se rindieron un 12 de Agosto


En el viejo mundo el principal obstáculo para la expansión napoleónica
era Inglaterra. Napoleón comenzó a soñar con dominar las dos riberas
del Canal de la Mancha. El
Francia, por un lado, y los ingleses, por otro, se produjo finalmente
el 21 de octubre de 1805 en Trafalgar, cerca de Cádiz.

La pericia del almirante Nelson determinó el triunfo total de losbritánicos. La flota aliada quedó prácticamente aniquilada y perdi2400 hombres. por el lado inglés mueren más de 1.500 marinos, entreellos Nelson. Cuarenta días después, Napoleón derrotó al ejércitoaustro-prusiano en Austerlitz, al norte de Viena. Después de Trafalgar
y Austerlitz, el poder quedó repartido: los mares para Inglaterra y elContinente para Napoleón. Cuentan que el primer ministro inglés, SirWilliam Pitt, al conocer el triunfo del emperador francés, enrolló unmapa de Europa exclamando: "Durante los próximos diez años, no lo necesitaremos."
eran los encargados de proteger a la ciudad de esas plagas.Aseguraba un personaje de la Iglesia que "este patronato lo poseíandesde la fundación de la ciudad, pero su culto se había resfriado yapagado tanto en nuestros tiempos, que los daños que se experimentan,así en las sementeras y plantas que devoran como en las casas y
edificios que taladran, son pieza y olvido de nuestros protectores,pues no se ruega a Dios por su intermedio."
La noche del 24 de Junio de 1806, el virrey Sobremonte asistía a unafunción de teatro en la Casa de Comedias, donde se representaba laobra de Moratín "El Sí de las niñas" cuando recibió una comunicación
del Comandante de Ensenada de Barragán, capitán de navío francésSantiago de Liniers, en la que le informaba que una flota de guerrainglesa había se acercaba y que había disparado varios cañonazos sobresu posición.A las 11 de la mañana del 25 los ingleses desembarcaron en Quilmes yen pocas horas ocuparon Buenos Aires.Cuenta el inglés Gillespie que en la fonda de "Los Tres Reyes"ingleses y españoles cenaban en lugares separados y "Una hermosa jovenque servía a los dos grupos, miró fijamente a los españoles diciéndoleen un tono claro para que todos la oyeran: desearía caballeros, quenos hubiesen informado más pronto de sus cobardes intenciones de
rendir Buenos Aires, pues apostaría mi vida que, de haberlo sabido,las mujeres nos habríamos levantadounánimemente y rechazado a losingleses a pedradas."El virrey Sobremonte huyó y trató de salvar los caudales públicos,pero estos serán finalmente capturados por los británicos. Dentro delmítico baúl podían contarse 1.291.323 pesos plata. Parte del botín serepartió entre la tropa. A los jefes de la expedición William CarrBeresford y Home Riggs Popham le correspondieron respectivamente24.000 y 7.000 libras, el resto, más de un millón fue embarcado hacia Londres

Beresford, en su primera proclama dice que la población de BuenosAires está "cobijada bajo el honor, la generosidad y la humanidad delcarácter británico". Se apresuró a decretar la libertad de comercio yredujo los derechos de Aduana para los productos británicos.
Comenzaron a visitarlo los obsecuentes de turno que al enterarse deque el comandante inglés era muy goloso, llagaban al fuerte portandograndes fuentes de dulce de leche y de zapallo. Según se cuentaBeresford, probablemente ignorando las costumbres del país, creía queel obsequio incluía al recipiente y se quedaba con las fuentes deplata y encajonadas las enviaba a Inglaterra. Muchos funcionariosacomodaticios pasaron por el fuerte a jurar fidelidad a su "Gloriosa
Majestad".

Manuel Belgrano prefirió retirarse a su estancia de la Banda oriental.
Antes de irse pronunciará su famosa frase "Queremos al viejo amo o aninguno".

El almirante Popham le escribía a Francisco Miranda:

"Mi Querido General: Aquí estamos en posesión de Buenos Aires, elmejor país del mundo... me gustan los sudamericanos prodigiosamente."

Miranda le contestaba en tono de advertencia

"¿Cómo quiere usted que 18 millones de habitantes, establecidos sobreel continente más vasto y más inexpugnable de la tierra, situado adistancia de cuatro a seis mil millas de Europa... sean conquistados ysubyugados hoy por un puñado de gente que viene a mandarles como amos?
No, mi querido amigo; la cosa no es natural ni practicable ni posible."

"En este momento Buenos Aires forma parte del Imperio Británico, ycuando consideramos las consecuencias resultantes de tal situación ysus posibilidades comerciales, así como también de su influenciapolítica, no sabemos cómo expresarnos en términos adecuados a nuestraidea de las ventajas que se derivarán para la nación a partir de estaconquista."

Beresford tuvo que desalentar un incipiente movimiento de emancipaciónde los esclavos porteños. Les recordó, vía Bando, que debíanmantenerse sujetos a sus dueños y estableció duras penas para los queintentaran escaparse.

Los oficiales ingleses alternaban con las principales familiasporteñas y se alojaban en sus casas, donde se sucedían las fiestas enhomenaje a los invasores. Era frecuente ver a las Sarratea, las Marcódel Pont, las Escalada, paseando por la alameda (actual L.N.Alem), delbrazo de los "herejes".

Pero la mayoría de la población que era hostil a los invasores yestaba indignada por la ineptitud de las autoridades españolas,decidió prepararse para la resistencia. Aparecieron varios proyectospara acabar con los ingleses. Dos catalanes, Felipe Sentenach yGerardo Esteve y Llach, propusieron volar el fuerte y todas las
posiciones inglesas. Martín de Alzaga, fuerte comerciante monopolistaal que perjudicaba como a nadie el libre cambio decretado por losingleses, estaba dispuesto a financiar cualquier acción contra losinvasores. Alquiló una quinta en Perdriel, cerca de Olivos que fueutilizada como campo de entrenamiento militar de las fuerzas de laresistencia.

El jefe del fuerte de la ensenada de Barragán, el marino francésSantiago de Liniers, se trasladó a Montevideo y organizó las tropaspara reconquistar Buenos Aires. Santiago de Liniers y Bremond habíanacido en La Vendée en 1753. Estudió en Malta donde fue honrado comocaballero de la Orden Soberana. En 1775 se incorporó a la flotaespañola durante la guerra con los argelinos y tras esta campaña llegócon Pedro de Cevallos al Río de la Plata. Años más tarde volvió temporariamente a Europa y se reincorporó a la marina española ahora
en lucha con los ingleses. En 1788 fue destinado nuevamente al Río dela Plata donde se casó con la hija del rico comerciante Martín deSarratea.

Ocho días después del desembarco, Liniers y su gente obligaron aBeresford, tras haber perdido 300 de sus hombres, a rendirse el 12 deAgosto de 1806.

El Times, no salía de su asombro:

"El ataque sobre Buenos Aires ha fracasado y hace ya tiempo que noqueda un solo soldado británico en la parte española de Sudamérica.Los detalles de este desastre, quizás el más grande que ha sufridoeste país desde el comienzo de la guerra revolucionaria, fueronpublicadas en el número anterior."

Ante la ausencia del Virrey Sobremonte, un Cabildo abierto otorgó aLiniers el mando militar de la ciudad, como corolario deuna "pueblada" a cuyo frente iban Juan José Passo, Juan MartínPueyrredón, Joaquín Campana y el actor José de Labarden.

Esta medida era claramente revolucionaria: el cabildo ejerciendo su
soberanía, pasaba por encima de la voluntad del virrey.

Gentileza de Felipe Pigna para memoriatdf

podrá acceder a este y a otros hechos históricos en www.elhistoriador.com.ar

Da pena que estos hechos históricos sean tomados tan a la ligera como una efemérides al pasar de una golondrina.Y no tomarlo como una real victoria a otros reales invasores

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