LA MALINCHE

domingo, 20 de marzo de 2011

Ayer Irak,hoy Libia será que hay que limpiar a los traidores?


A partir de 1974 se constituyó en el hombre fuerte del Partido Árabe Socialista Baaz y del gobierno. En 1978, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España le concedió el "Collar de la Orden de Isabel la Católica" otorgado a personalidades destacadas por el Gobierno. [5]

Designado presidente de la República en 1979, su ambiciosa política militar junto con los intereses de multinacionales petroleras que ambicionaban los pozos del combustible ubicados en la frontera, lo llevaron a una guerra contra Irán (1980-88), en la que contó con el apoyo de Estados Unidos, Francia y la URSS.

El 2 de agosto de 1990, Irak invadió y se anexó Kuwait. A comienzos de 1991, una coalición internacional dirigida por Estados Unidos obligó a Irak a retirarse de Kuwait durante la Primera Guerra del Golfo.

A pesar de la derrota, se mantuvo como presidente de la República y del Consejo del Mando Revolucionario, hasta que fue expulsado del poder por las tropas estadounidenses y británicas en la Segunda Guerra del Golfo.

Su paradero fue desconocido durante varios meses hasta que el 13 de diciembre de 2003, Saddam Husein fue arrestado en una operación conjunta entre efectivos kurdos iraquíes y el Ejército estadounidense mientras se encontraba escondido en un sótano en los alrededores de su localidad natal, Tikrit. Entre las primeras imágenes transmitidas, algunas mostraron a Husein siendo examinado, así como el estado en que se encontraba en el momento de ser capturado.

El 5 de noviembre de 2006, tras dos años de juicio, Hussein fue condenado, junto con otros dos acusados, "a morir en la horca" por el Alto Tribunal Penal iraquí, que lo encontró culpable de haber cometido un crimen contra la Humanidad, por la ejecución de 148 chiítas de la aldea de Duyail en 1982. También se le atribuye a su responsabilidad el ataque químico a Halabja (1988), el aplastamiento de la rebelión chiíta (1991) las fosas comunes (1991), la guerra contra Irán (1980-88) y la invasión de Kuwait (1990).

En los dos años del juicio, Husein se mostró "desafiante" ante el Tribunal Iraquí y en el momento de la sentencia (morir en la horca) el día 5 de noviembre de 2006, varios colaboradores del ex dictador iraquí insultaron al Tribunal y Husein pronunció las siguientes palabras;

"¡Larga vida a Irak, larga vida a los iraquíes! ¡Dios es más grande que el ocupante!"
El 28 de diciembre de 2006, El Alto Tribunal Penal iraquí confirmó la orden de ejecución de Saddam para el 2 de enero de 2007. Los altos funcionarios iraquíes se apresuraron a tomar la decisión de su muerte antes de la llegada del 2007. Saddam Husein fue ejecutado el 30 de diciembre de 2006.[6] [7] Fue ahorcado a las 6:00 A.M hora local de Irak (UTC+3), por los cargos de crímenes contra la humanidadCon los bombardeos encabezados por el mismo personaje mediático sarkozí( cuyo apellido se asemeja a una enfermedad venérea)
Gadafi hace ya algunos años está al servicio de las potencias occidentales y hoy parece que ya no es útil para sus intereses. Y si bien la revuelta en Libia podría terminar en una división del país y en un control del petróleo por Occidente, afectando así a la OPEP, el principal responsable de esta dramática y peligrosa situación es el propio Gadafi.

Como señaló Ayman El-Kayman en 2007: “Hace casi diez años, Gadafi dejó de ser para el Occidente democrático un individuo poco recomendable; para que le sacaran de la lista de Estados terroristas reconoció la responsabilidad en el atentado de Lockerbie; para normalizar sus relaciones con el Reino Unido dio los nombres de todos los republicanos irlandeses que se habían entrenado en Libia; para normalizarlas con EEUU dio toda la información que tenía sobre los libios sospechosos de participar en la yihad junto a Bin Laden y renunció a sus ‘armas de destrucción masiva’, además de pedirle a Siria que hiciese lo mismo; para normalizar las relaciones con la UE se transformó en guardián de los campos de concentración, donde están internos miles de africanos que se dirigían a Europa; para normalizar sus relaciones con su siniestro vecino Ben Alí (ex dictador de Túnez) le entregó a opositores refugiados en Libia” (blog de Ayman El-Kayman: 11/12/07).

La lista de tropelías del reconvertido Gadafi es tan larga como largos son los honores y pleitesías que Occidente le ha tributado en estos años. Como recuerdan Santiago Alba y Alma Allende en un reciente artículo: “La relación de Europa con Gadafi ha rozado la sumisión. Berlusconi, Sarkozy, Zapatero y Blair lo recibieron con abrazos en 2007 y el propio Zapatero lo visitó en Trípoli en 2010. Incluso el rey Juan Carlos se desplazó a Trípoli en enero de 2009 para promocionar a las empresas españolas. Por otro lado, la UE no dudó en humillarse y disculparse públicamente el 27/3/10 (…) por haber prohibido a 188 ciudadanos libios la entrada en Europa a raíz del conflicto entre Suiza y Libia por la detención de un hijo de Gadafi en Ginebra acusado de maltratar a su personal doméstico. Aún más: la UE no emitió la menor protesta cuando Gadafi adoptó represalias económicas, comerciales y humanas contra Suiza ni cuando efectuó un llamamiento a la guerra santa contra este país ni cuando declaró públicamente su deseo de que fuera barrido del mapa” (“Qué pasa con Libia: Del mundo árabe a A. Latina”. Rebelión: 24/02/11). Incluso en estos días, la UE se ha negado a sancionar al gobierno de Gadafi pese a la represión que ha desatado contra la población civil.

Por todo ello podemos decir que estamos frente a un juego de máscaras. Cuando Gadafi era rebelde, líder del tercer mundo, de los no alineados y mostraba el famoso Libro Verde, Occidente lo condenaba; pero cuando se le une, lo aplaude; y ahora que está en franca decadencia, Occidente grita a los cuatro vientos: democracia. En realidad, en este proceso y hasta ahora, es el pueblo libio quien ha pagado, como se dice, la cuenta.

Lo que comenzó como una protesta democrática puede acabar en un cambio geopolítico en esa zona, pero no queda duda de que Gadafi debe irse. Lo que hay que impedir entonces no es su salida, sino más bien que las potencias occidentales, luego de apoyar abiertamente a un dictador, terminen ganando; o, mejor dicho, apropiándose del petróleo y utilizando al pueblo libio como carne de cañón.

biografiakaddaffi

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