jueves, 10 de febrero de 2011

La Nación “inventa” una falaz acusación de EE UU al gobierno argentino con los cables de WikiLeaks

El diario de Mitre anuncia una supuesta noticia que luego no se menciona en la nota y la convierte en la tapa de su edición de ayer. El de Noble también se suma a la publicación de un cúmulo de sospechas, opiniones y conjeturas.

El intento de periodismo que hacen La Nación y Clarín sobre determinados temas naufraga y cae directamente en el ámbito de lo bochornoso. ¿Hasta dónde se puede llegar para manipular una noticia, o lo que es aun peor, generar un supuesto hecho noticiable donde no lo hay? Uno de los peores recursos utilizados es titular con supuestas noticias que nada tienen que ver con el desarrollo de la nota. Se pasa del anuncio rimbombante a la enunciación tibia, al dato inexistente o dudoso, al abuso de supuestas fuentes off the record, a la conjetura, la hipótesis, hasta caer finalmente en la falacia pura y simple.
Es el caso de la tapa de La Nación con respecto a unas nuevas filtraciones del sitio WikiLeaks: “Grave acusación de EE.UU. por la corrupción en el país”. En los puestos de diarios, un lector que no compra La Nación o un transeúnte circunstancial podría interpretar, al leer el título sin la nota, que algún funcionario norteamericano o hasta el presidente de ese país efectuó declaraciones condenando la supuesta “corrupción en el país”. Podría ser un comunicado oficial, quizás. La conjetura está plantada desde el principio. En la volanta, de la “grave acusación” se pasa a otra instancia: “En informes diplomáticos aparecen sospechas sobre funcionarios y jueces; se mencionan supuestos casos de coimas y las inversiones inmobiliarias de los Kirchner; entre los involucrados figura De Vido”. Entonces, de la “grave acusación” se pasa a las “sospechas”. Ya en el interior de la nota, se espera en algún párrafo la acusación que menciona el diario de Mitre en el título. En el encabezado no se menciona la supuesta acusación: “Cien cables con sospechas. Según una nueva serie de documentos diplomáticos confidenciales revelados por el sitio WikiLeaks y difundidos ayer por el diario español El País, los informes que la embajada norteamericana en Buenos Aires enviaba a Washington reflejaban serias dudas acerca del interés del gobierno argentino por perseguir hechos de corrupción y consideraban que, cuando llegaban a la justicia, los escándalos se convertían en causas ‘interminables’ y ‘languidecientes’”. Otra vez las sospechas, sin la grave acusación hecha explícita. Tal vez, en los cables de WikiLeaks publicados por el diario español El País y “levantados” por La Nación y Clarín, figura el nombre de una fuente confiable. Lo más aproximado es lo siguiente: “Entre los documentos publicados, uno de los más extensos es el cable 197.817, firmado el 19 de marzo de 2009 por Wayne, que analiza la ley 26.476 de blanqueo de capitales, vigente desde ese mismo mes, y comunica críticas lapidarias sobre la capacidad operativa de la Unidad de Información Financiera (UIF), el organismo que el gobierno de Cristina Kirchner había postulado como garantía de la transparencia de los capitales repatriados. Tras mencionar las prevenciones que la norma generó entre banqueros argentinos y los organismos internaciones de lucha contra el lavado de dinero y el narcotráfico, la embajada planteó sus precauciones a través de la opinión de dos ‘expertos legales’”. No se menciona la identidad de estos “expertos”. El diario de Mitre también menciona a un tercer “experto fantasma”, el cual da su apreciación sobre la ley de blanqueo de capitales: “Aunque su nombre fue borrado del cable, la embajada cita a un tercer experto ‘que trabajó de cerca con la UIF’ y otros organismos similares de rango internacional. La fuente también sostuvo que la ley no era mala, pero dudó de la facultad de control de la UIF: ‘No tiene la capacidad de investigar como se debe todos los casos, interpretó el experto, a tono con la opinión lapidaria de uno de los abogados consultados: ‘La UIF es una organización disfuncional, incapaz de analizar o investigar los reportes de actividades sospechosas’.” Ni siquiera las fuentes sin identificar sostienen mínimamente las conjeturas que trata de imponer La Nación. Hipótesis, opiniones, especulaciones, sospechas. En resumen, una mentira total: no hay acusación de los EE UU, ni siquiera “acusaciones” a secas. Tampoco datos. Hay fuentes sin identificar que, por otra parte, no sostienen el discurso acusatorio de La Nación. En suma, nada.
Clarín titula en la página 6: “Para EE.UU., no hay ‘voluntad política’ para frenar la corrupción”. La nota del diario de Noble también es un cúmulo de sospechas y especulaciones. www.elargentino.com

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