sábado, 27 de junio de 2009

Y...si que estoy nervioso


El siguiente texto se lo robe, como corresponde a un bloguero peronista, al autor desde su propia pagina, lo comparto con ustedes


Y… sí que estoy nervioso.

Porque me crispa los nervios pensar que la sociedad de la que formo parte sería capaz de cometer un suicidio colectivo.

No sería la primera vez. Allá por el 78, en Guyana, toda una comunidad se inmoló por ir detrás de un mensaje que un falso predicador fue inculcando día a día, hora tras hora, minuto a minuto, en su mente y en su ánimo.

No estaría nervioso si viera que mis vecinos, aun pensando de manera diferente a la mía, decidieran con su voto apoyar una idea superadora, aunque sea una quimera, pero una idea de esperanza apoyada en herramientas y experiencias que intenten consolidarla.

No ocurre nada de eso. Hemos sido tan poco exigentes con las fuentes que tienen que forjar nuestro pensamiento, que hoy debemos asistir a la consagración de una figura política, no por su historia, no por su trayectoria, no por su carisma, no por su propuesta, no por que le aporten algo de eso sus laderos, sino por el simple hecho de poner mucha plata y desde los grandes medios de comunicación, bombardearnos con su nombre, sus frases huecas, sus lugares comunes y su cara de nabo sonriente, que eran desconocidos hace un año.

Como músico y como parte del público, he comprendido (no aceptado) que la propaganda impone gustos y estéticas y termina siendo lógico que Silvio Rodríguez venda menos discos que el Puma Rodríguez, que la guitarra de Lolo sea más conocida que la de Luis Salinas, Esteban Morgado o Eduardo Falú y que se coman muchas más Big Macs que pastel de papas de la abuela.

Aun así, yo creía que para el marketing había terrenos sinuosos. Que podía inducirnos a elegir ciertas cosas en ítems de consumo trivial, pero que en la política tenía sus limitaciones.

Recuerdo que a pesar de la super campaña publicitaria de la Nueva Fuerza de Chamizo (o Alsogaray) hace más de treinta años, la derecha sacó cuatro votos.

Pero veo hoy que tendrá miles de adeptos. Muchos miles. Así pierda la elección, como supongo que sucederá, me inquieta comprobar que ese mecanismo de poder multimediático, no será repudiado en forma absoluta.

Me espanta que un solo ciudadano, uno solo, denuncie un delito a su mapa de la inseguridad antes que al ¨911¨, alimentando la ambición de implementar una especie de escuadrón de la muerte virtual.

Me molesta que haya un coro de cholulos antidemocráticos que anuncien fraudes dentro de un sistema que ha garantizado triunfos electorales de muy diversas expresiones en los últimos años (claro, solo hay fraude cuando gana una opción que a ellos no les gusta… En Capital no, en Tierra del Fuego tampoco, en Mendoza menos, en Catamarca jamás, en Santa Fe de vez en cuando)

Desde luego me pone nervioso que la dirigencia que viene, en lugar de tener compromiso social, linaje de lucha, estudio, capacitación, doctrina popular, simplemente venga porque tiene guita.

Si se apoya a este tipo de candidatos, quedarán abiertas las puertas para que nuevos millonarios hagan su intento. Podremos a partir de allí, votar por Amalita, por Messi, por Bill Gates, por el presidente de una marca de gaseosas, por quien gane la lotería, por Scarface o por el Sultán de Brunei… Eso si, siempre y cuando sean ungidos y coronados por los grupos de poder económico y los grupos dueños de cadenas de comunicación (bah… en muchos casos es el mismo grupo que nos engrupe) que tienen dinero de verdad y no terrenales cuentas bancarias que al hombre común les pueden parecer importantes pero a esos grupos les resulta una patada de mosca.

Por eso estoy nervioso. Porque sé además que este pensamiento, bueno o malo, no tendrá chances de hacerse escuchar, ni siquiera la milésima parte de lo que hemos escuchado “votame – votate” o ¨alica – alicate¨.

Y porque reconozco que el neo liberalismo, culpable de terribles fracasos, tiene un plan, como en el pasado tuvo el plan magistral de destruir todo lo que tuviera que ver con nuestros sueños.

Aquel sería el plan A… Ahora tiene un plan B.

Un plan para Boludos hipnotizados por slogans de cuarta con billetera de primera.

Un plan que si tiene otra vez la oportunidad de llevarse a cabo, va a echar por tierra cada uno de los logros que venimos alcanzando para un futuro de justicia y de igualdad.

Estoy nervioso… Es cierto… Cómo no ponerme nervioso cuando está en juego el país que habitarán mis hijos y mis nietos.

Ellos ahora están durmiendo serenos, tranquilos, en paz… Igual que dormían los chicos bajo el cielo cálido de Guyana la mismísima noche anterior a su martirio.

Ignacio Copani

Invierno de 2009

del blog nada es casual.

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