martes, 14 de febrero de 2012

Malvinas y el cipayismo colonizador de La Nación


¿Son realmente nuestras las Malvinas?


Por Luis Alberto Romero  | Para LA NACION


Es cierto que la Argentina tiene sobre Malvinas derechos legítimos para esgrimirlos en una mesa de negociaciones con Gran Bretaña. Pero no son derechos absolutos e incuestionables. Se basan en premisas no compartidas por todos. Del otro lado argumentan a partir de otras premisas. Si creemos en el valor de la discusión, debemos escucharlas. El argumento territorial que esgrimimos se basa en razones geográficas e históricas. Las primeras se expresan en un mapa de la Argentina; lo hemos dibujado tantas veces en la escuela que terminamos por creer que era la realidad. Muy pronto nos llevaremos una sorpresa, cuando descubramos que son muchos los aspirantes a la soberanía sobre nuestro Sector Antártico. En cuanto a Malvinas, debemos enterarnos de que nuestras ideas sobre la Plataforma Submarina y el Mar Epicontinental, que tan convenientemente se extienden hasta incluirlas, no son compartidas por muchos

Hoy debemos resignarnos a esperar que las heridas de los falklanders se cierren. 
Falso y mal informado,La Argentina planteó en las Naciones Unidas el respeto por sus habitantes incluso en el momento de la recuperación en el 82 se respetó las propiedades y la ciudadanía de los kelpers llamados así por los propios ingleses para la argentina son isleños y no son una población originaria..el escribiente de la nacion miembro de un club de politica  y,además ostenta el tituo de historiador,así firma al pié y, los llama falklanders  a los isleños invasores de nuestra Patria en un claro idioma colonizado--
Me resulta difícil pensar en una solución para Malvinas que no se base en la voluntad de sus habitantes, que viven allí desde hace casi dos siglos. Es imposible no tenerlos en cuenta, como lo hace el gobierno argentino. Supongamos que hubiéramos ganado la guerra, ¿que habríamos hecho con los isleños? Quizá los habríamos deportado. O encerrado en un campo de concentración. Quizá habríamos pensado en alguna solución definitiva. Plantear esas ideas extremas -creemos que lejanas de cualquier intención- permite mostrar con claridad los términos del problema
© La Nacion
El autor es historiador. Es miembro del Club Político Argentino .
Esta claro que la mente de éste patriota británico con residencia en nuestro País posee un a mente colonizada,pero además piensa a tono con el diario que hace de usina de esa mente afiebrada por el desprecio por lo Nacional y el idolatría que posee con los imperios..Pero es bueno que escriban y vuelquen todos sus desperdicios que deambulan en sus mentes para que así podamos reconocer al verdadero enemigo que habita entre nosotros..Es ésa mitad que de asco como bien definiera nuestro poeta y músico Fito Paéz--(en casi 200 años los ingleses jamásdialogaron y ahora hay que como dice este cipayito? cortejerlos?,,jajajajaja)

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