martes, 10 de julio de 2007

Intendente Martin se siente bien..?




Río Grande (F.O.).- Con estupor la prensa local, la comunidad artística y los espectadores que tuvieron la oportunidad de disfrutar de su música, recibieron la noticia del traslado del maestro Guillermo Ink como sereno en la Margen Sur.
La decisión fue tomada por Recursos Humanos de la Municipalidad de Río Grande, luego de que la Dirección Municipal de Cultura, a cargo de Graciela Valverde, mantuviera al profesional durante 16 meses sin asignarle funciones, con la excusa de la falta de espacio para que continuara con el dictado del taller que había abierto en el CGP Padre Zink.
La noticia, que se difundió el jueves por una emisora local –FM Impacto-, recorrió portales de Internet y originó una larga cadena de mails que atravesaron las fronteras de la ciudad: es que Ink cuenta con 35 años de trayectoria de los cuales unos pocos los recorrió en la provincia, adonde llegó con una vasta experiencia como músico de cantantes de reconocida trayectoria, compositor y arreglista de música de películas, recordados programas de TV y jingles publicitarios.
No obstante su invalorable aporte a la cultura, poseedor de un inocultable talento y apego casi obsesivo al perfeccionismo para superarse en forma permanente, Ink debió sobrellevar durante largo tiempo la indiferencia de los responsables políticos que deciden según sus propios esquemas culturales y algunas conveniencias personales quién tiene derecho a plantarse sobre un escenario y quién debe ser marginado.
Curiosamente la ‘marginación’ tiene la misma raíz del lugar de destino de Ink: el gimnasio de la Margen Sur donde ahora está obligado a trabajar de noche pero no en su profesión, sino como sereno, con un horario que arranca a las 21 y concluye a las 9 de la mañana.
Así lo determina la Resolución N° 1486/07, firmada por el intendente Martín y el secretario José Labroca, y que termina de consumar el castigo a la excelencia.
“Hace 35 años que trabajo de esto y lo único que sé hacer es tareas relacionadas con lo mío, con música, con el quehacer artístico”, confesó Guillermo Ink en declaraciones radiales, que de no estar concesionado el servicio de recolección de residuos, bien pudo haber tenido ese destino.
“El procedimiento administrativo es normal, porque cuando no hay una función para un agente dentro de un área, se lo pone a disposición de Recursos Humanos y Recursos Humanos decide dónde debe desempeñar tareas ese agente. Fue lo que se hizo. Legalmente es correcto, pero moralmente no es correcto”, subrayó el músico, aunque un periodista local aportó otra calificación de su cosecha para esta decisión, a la que llamó “monstruosamente legal”.
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