miércoles, 18 de julio de 2007

AMIA: MENTIRAS QUE MATAN




Los periodistas Cristian Sanz y Ricardo Paolella titulares del portal “Tribuna de Periodistas” hacen una exacta cronología de los hechos sucedidos desde 1992 hasta acá donde hay un solo denominador común: impunidad. Embajada de Israel y AMIA fueron blanco del terrorismo y la corrupción política institucionalizada.

El 17 de marzo de 1992 estallaba la Embajada de Israel, mientras el entonces ministro del Interior, José Luis Manzano, recibía un documento de la SIDE que aseguraba que Al Kassar estaba en Buenos Aires y que podría estar relacionado con el atentado.

Manzano sólo atinó a cajonear la carpeta y a asegurar –falazmente- que la explosión había sido producto de un coche bomba: una Ford F-100 cargada con Exógeno C-4. Lo único real era el explosivo, la camioneta no existía.

Menem, por su parte, sólo dedicó su esfuerzo a tapar todos los indicios que conducían a los sirios en la investigación. El tiempo borraría las huellas y la memoria.

La no investigación del atentado a la embajada de Israel envalentonó a los Sirios, quienes empezaron a pergeñar un segundo mensaje que culminó a las 9.53 hs del 18 de julio de 1994, cuando explotó la sede de la AMIA. Otra vez las primeras pistas conducían a Siria y Menem fue más lejos que antes: ordenó que no se investigara a ningún ciudadano sirio y habló crípticamente: “Les pido perdón”, aseguró ante el asombro de la gente. Nadie le preguntó por qué había hecho semejante comentario.

A pocas horas de sucedido el magnicidio, el entonces primer mandatario llamó a su hija, Zulemita Menem, para ver si se encontraba en buen estado. ¿Por qué lo hizo? ¿Esperaba acaso una venganza personal?

No casualmente los primeros sospechosos fueron de nacionalidad siria, algunos de ellos de estrecha confianza con Al Kassar. Pero no podía -ni debía- acusarse a Siria.

El mismo día del atentado a la AMIA , agentes de la CIA y el Mossad dieron letra al Gobierno de Menem para que se inventara la historia de la Traffic bomba y se acusara a Irán por lo sucedido.

Siria era intocable: tenía negocios ocultos con Estados Unidos y traficaba armas con Israel. Irán, en cambio, era el enemigo natural de todos ellos y el mejor chivo expiatorio.

Mientras tanto, la conducción de AMIA y DAIA recibía millonarias sumas de dinero a cambio de no denunciar la “desinvestigación” del atentado.

Este descontrol permitió que finalmente Siria diera su tercer golpe de manera impune: el 15 de marzo de 1995 hubo un atentado contra el hijo del entonces Presidente de la Nación , Carlos Menem Jr.

El primer mandatario entendió en seguida el mensaje, aunque demoró varios años en admitir que la muerte de su vástago no se había debido a un mero accidente.

El tiempo ¿borra las huellas?

El 10º aniversario de la masacre de la calle Pasteur cayó en domingo y el acto central contó con la presencia del primer mandatario, Néstor Kirchner. Tal como lo había anunciado días antes el titular de la AMIA , Abraham Kaul, el gobierno kirchnerista haría algún anuncio rimbombante a un par de meses de la finalización del juicio oral. Pero un par de días después, un escándalo hoy silenciado mandaría al traste cualquier atisbo de esperanzas.

En una reunión con integrantes de la citada mutual y del Congreso Judío Mundial, el presidente Kirchner manifestó que se habían hallado los famosos 66 casetes de escuchas telefónicas que el defenestrado juez Galeano había cajoneado. Radiante de entusiasmo, Kaul -presente en el meeting- propaló esta versión. Pero su alegría se volatilizaría al día siguiente. Pues el gobierno saldría a desmentir el martes lo que había declarado el lunes, puntualizando que había incurrido en un “error involuntario de interpretación”. O sea, hablando en buen romance, escuchó lo que quiso oír. Pero la cuestión no fue tan simple, puesto que como el año anterior, cuando Kirchner declaró en el 9° aniversario que abriría los archivos secretos de la SIDE , necesitaba un poco de oxígeno para tranquilizar a la comunidad, que ya paladeaba el resultado adverso del juicio de marras. Luego se supo que los casetes en cuestión fueron “desgrabados” gracias a los buenos oficios del agente del mencionado servicio, Jaime Stiusso, el cineasta de las catacumbas, que elaboró en 2001 un informe “trucho” sobre el atentado que aún hoy es la delicia de la CIA y el Mossad.

Prácticamente la casi totalidad de la corporación mediática nacional, adhirió como un solo hombre al cuento persa de la Traffic bomba comandada por un cabeza de toalla. Si bien Galeano había sido sacado del medio de una patada en el trasero, todo indicaba que el TOF 3 mantendría a rajatabla su versión de los hechos. Recuerda el periodista testigo de la masacre de la calle Pasteur, Carlos Bianco, que vio “un tipo en el medio de la nada juntando cosas”. Se acercó a él, pensando: “algo debe saber”. Lo que le dijo, pasaría a la historia como la piedra basal del encubrimiento: "Fue un Renault o una Traffic blanca”. ¿Cómo sabía este sujeto, a todas luces muy servicial, semejante cosa si aún no existía ninguna evidencia al respecto? Solamente podía saberlo si hubiera sido mago, puesto que hacía escasos minutos que la AMIA se había convertido en una pila de humeantes escombros. Entonces, es dable inferir que el sujeto en cuestión estaba plantando en la escena del crimen de masas, pedazos de Traffic para apuntalar el citado verso persa.

Pero para darle peso de verdad revelada, era imprescindible obviar los testimonios de aquellos sobrevivientes que aseguraron la no existencia de la necesaria camioneta bicolor. “No Traffic. Ahí no existió Traffic. Estaba allí, mirando hacia la AMIA ”, afirma contundentemente el sobreviviente Daniel Joffe.

“No pudo existir ninguna Traffic, pues cuando estaba hablando con el portero, y me cruzo con el escobillón y la pala, vi que sólo estaba el volquete. Me fijo bien en dirección del tráfico, que va de Corrientes hacia Córdoba, y me llamó la atención que no había nada”, relata también el barrendero Juan Carlos Álvarez, otro superviviente que brinda su testimonio revelador. Resulta esclarecedor establecer que, tanto para el TOF 3 -cuando aún allí Galeano sentaba sus reales-, como para las corporaciones política y periodística, esto no resultó determinante, teniendo en cuenta que lo aludido por Álvarez semejaba peligrosamente con lo que se denomina como zona liberada. Pero para este terceto de tren fantasma, lo único movilizador era pontificar acerca de la verdad revelada de la ficción persa. “Me toman declaración después de una semana. Me preguntan si yo había visto una camioneta Traffic blanca. Y les dije que no había visto ninguna”, relata Silvia Castillo, otra sobreviviente que el 18 de julio del 94 era empleada del bar Kaoba.

"Yo estaba mirando justo hacia la AMIA , porque ese era mi frente. Insistentemente me preguntaban, el día en que fui a dar testimonio, si había visto a la Traffic. Y en verdad, yo no puedo decir que sí”, coincide Adriana Mena, en ese día fatal empleada de la imprenta Chiesa y Galárraga. Los relatos de ambas, demuestran la insistencia del TOF 3 en apelar al cuento persa como única hipótesis posible de la voladura de la mutual hebrea. Pero como los citados no coincidían con este número puesto, fueron desestimados de plano -esto continúa aún hoy- por la alianza espuria de las corporaciones puntualizadas arriba.

“Cuando hay atentados con coche bomba, este no se volatiza sino que siempre quedan partes del mismo”, señala acertadamente Gabriel Levinas, periodista investigador del atentado de marras y uno de los que aportó evidencia a los autores de esta obra.

En el libro de Tom Clancy Clear and presente danger -que aquí se vendió como Peligro inminente- se ve claramente cómo en diversos atentados de esta metodología siempre quedan restos del vehículo en cuestión. Y allí también, se utiliza como excusa ideal una camioneta para travestir un bombardeo mediante una bomba inteligente. La cuestión es clara, porque para enmascarar una voladura con un volquete cargado de explosivos –como fue el caso de la AMIA-, es necesaria la Traffic fantasma con suicida incluido.

CHRISTIAN SANZ Y FERNANDO PAOLELLA

Especial para OPI Santa Cruz

Nota de OPI : Los firmantes de la nota han sido censurados y su excelente portal “Tribuna” suprimido en un acto más de censura injustificada y de prepotencia política. Nuestra solidaridad la queremos demostrar no permitiendo que puedan ser silenciados.

Nota a la cual adherimos solidariamente a la censura y agradecemos a opisantacruz la que invitamos a navegar.Puede encontrar el link a la derecha del presente blogs

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