El diario Canalla

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martes, 30 de diciembre de 2008

Masacre en Gaza: otra vez Israel se comporta como el matón del barrio

Hace dos años, cuando estábamos en Gaza, aplaudimos la lucidez y valentía del periodista israelí Gideon Levy, que en medio del fervor patriótico que genera toda guerra - ese momento en que las banderas y las palabras de odio obnubilan todo atisbo de sensatez y empatía hacia el sufrimiento ajeno -, criticó a Israel diciendo que se trataba “del matón del barrio”. Por eso, una de las primeras cosas que hicimos al cruzar el paso de Erez, fue ir a entrevistarlo en su casa de Tel Aviv.

Con esta frase intentaba resaltar cuán extremas, reaccionarias y desmedidas son las respuestas del Estado hebreo ante toda provocación. El secuestro del soldado Gilad Shalit por parte de un comando palestino en junio de 2006 provocó la operación Lluvia de verano, que terminó con la vida de 450 habitantes de Gaza en menos de dos meses, la mitad de los cuales fueron mujeres y niños.

Un patrón de comportamiento

Semanas más tarde, el secuestro de dos soldados por parte de Hezbolá, con la intención de usarlos para negociar la liberación de presos que llevaban décadas en cárceles israelíes (como ya había hecho en 2003 y como terminaría haciendo en 2007), impulsó otra brutal respuesta de Israel: la segunda guerra de Líbano, que a lo largo de 33 días redujo a escombros al territorio situado al sur del río Litani, que lo cubrió de más de un millón de bombas de racimo y que puso fin a la vida de más de mil civiles inocentes.

Hoy, en el periódico Haretz, Gideon Levy recupera esa imagen. Insiste en que Israel una vez más se comporta como el matón de la clase. No duda en hablar de "abuso" ante la disparidad de fuerzas en una acción que a su entender "cruza la línea roja de la humanidad, la moralidad, la ley internacional y la sabiduría".
Señala con sorpresa que el gobierno de Israel no aprende de las lecciones del pasado. Y que aunque en estos momentos todos aplauden la ofensiva contra Gaza, es muy probable que cuando remita el actual nivel de testosterona bélica salgan a flote nuevamente las críticas por la mala imagen que el país está proyectando al mundo, por los crímenes de guerra que se están cometiendo. En este sentido, recuerda con acierto la comisión Winograd (que juzgó duramente las acciones de Ehud Olmert en el Líbano).

Enfatiza, también con acierto, que los Kassam, con su escasa capacidad para generar víctimas, no pueden justificar una respuesta de estas dimensiones. Cree que se tendría que haber seguido negociando.

Y que los israelíes no entienden o no quieren ver el sufrimiento que el bloqueo ha provocado a los habitantes de Gaza, carentes de luz, medicamentos y comida desde el momento mismo en que los colonos abandonaron la franja en septiembre de 2005, ya que Israel controla sus fronteras (no en pocas ocasiones acompañamos a niños que intentaban salir sin éxito de la franja para ser operados en el extranjero, lo que ha provocado una silenciosa sucesión de muertes).

Por otra parte, sostiene que de esta clase de acción, Hezbolá y Hamás no hacen más que salir fortificadas, pues la unión nacionalista alrededor de los líderes ante una guerra se da también en el sentido inverso, no sólo en Israel

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