martes, 18 de septiembre de 2007


"Seguiré con la tarea de reconstruir la dignidad y la autoestima nacional"

Sé que estaban esperando un Presidente y les vino una Senadora. Quiero decirles que aquí cerquita, con los vecinos de Santa Cruz, quedó el Presidente, en el Puerto San Julián. Tenemos dificultades para volver a Buenos Aires, porque hay un frente de tormenta muy grande que va a caer esta noche. Quiero traerles el saludo y el cariño de él, el afecto de un patagónico a todos los patagónicos. Ustedes saben que para nosotros la Patagonia es nuestra casa, es nuestra vivencia íntima de tantísimos años que hemos compartido.

Quiero dirigirme hoy a todos y a todas, a cada uno de los fueguinos y fueguinas que forman parte de ese país profundo. No me gusta hablar del país del interior, ya lo saben, me gusta hablar del país profundo, de ese país que late. Durante tantos años, durante tanto tiempo, especialmente aquí en la Patagonia, nos hemos sentido el patio trasero del país, olvidados, no reconocidos, ignorados. Tal vez es uno de los elementos más fuertes, yo diría elemento constitutivo fundante de este Gobierno, nuestro Gobierno. Cuando digo nuestro Gobierno no lo hago desde una posición institucional de senadora de la República o de un espacio político determinado, cuando hablo de nuestro Gobierno lo hago desde mi condición de ciudadana argentina, porque siento que es el Gobierno que durante tanto tiempo millones de argentinos y argentinas anhelamos. Sentíamos la necesidad de tener un Gobierno que volviera a representarnos en nuestras necesidades, en nuestras ilusiones, en nuestros sueños.

Durante mucho tiempo los argentinos y las argentinas fuimos maltratados, especialmente los hombres y las mujeres del país profundo. Precisamente uno de los elementos fundantes, constitutivos de este Gobierno, es volver a reconocer al país como un todo, desde La QuiacaLa Plata. Volver a integrar el país en un sueño, en una ilusión, en un proyecto en el cual todos y cada uno de nosotros podamos reconocernos. hasta Ushuaia, desde Mendoza hasta el Río de

Recuerdo muy bien ese 25 de mayo del 2003; estaba sentada en mi banca de senadora, y oí desde allí el compromiso de un argentino frente a la Asamblea Legislativa, pero esencialmente frente al pueblo, de no abandonar sus convicciones.

Muchos de ustedes, casi todos ustedes, nos conocieron mucho antes de ese 25 de mayo del 2003. Nos conocíamos por nuestra condición de patagónicos, de vecinos, sabían de ese hombre que gobernaba con una concepción en la cual el pueblo, los intereses de la sociedad, estaban por sobre los demás sectores.

Cuando él contaba con ilusión, con cariño pero también con orgullo, lo que había hecho por su provincia, por la tierra que lo vio nacer, y que quería hacerlo para todos los argentinos, tal vez en otros lugares miraban con escepticismo. Tantas veces les habían dicho tantas cosas, y tantísimas otras los habían traicionado y engañado. Pero aquí, en Tierra del Fuego, en la Patagonia profunda, le creyeron porque lo conocían. Quiero agradecerles a todos ustedes, hombres y mujeres de Tierra del Fuego, la confianza y el acompañamiento que le dieron a ese hombre, mi compañero de toda la vida, el Presidente de la República

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