LA MALINCHE

miércoles, 22 de marzo de 2017

Para los funcionarios los empresarios que entorpecen la competitividad "tienen que desaparecer"


Esto sucedìa el 
 12/02/2017 10:35
Así lo afirmó un funcionario a un empresario industrial, en un diálogo que publicó

En tiempo de escuchas… - El Economista

 .y,levantada por  Mundo Empresarial pudo chequear que está subiendo el tono en los intercambios con los funcionarios del Ministerio de la Producción, hay malestar en la industria pyme

Nos llegó esta desgrabación entre un funcionario (F) joven, con posgrado, ejecutivo del sector servicios, que habla con un empresario (E) nacional mediano, manufacturero y transformador, con cincuenta años en el rubro

F: Venís perdiendo competitividad hace rato. Participación en el mercado externo casi nula y en el interno en declive. No sos competitivo. No entiendo.
E: Tenés razón. Afuera me dicen que mi calidad es razonable en este nivel de gama, pero que mis precios son imposibles. Lo lamentan. Que revise mis números. Que así no. En el mercado interno me devuelven mercadería. Los importadores dan precio y financiación. No tengo capital de trabajo y si pido crédito me matan con la tasa y rápido por el plazo. La importación es muchísimo más barata. Es cierto, no soy competitivo. Ahora decime, ¿a vos te parece que con este tipo de cambio yo puedo competir?
F: ¿La misma cantinela? No hay cepo, no hay retenciones, los capitales entran y salen, el mercado fija el tipo de cambio. Oferta y demanda. ¿Qué te pasa? Este tipo de cambio es de equilibrio. Lo fija el mercado. ¿Está claro? Y si ese dólar de equilibrio a vos no te alcanza, simple, baja la renta del capital y, si no tenés margen, baja los costos. Y si no podes, importá. No vengas con la cantinela del tipo de cambio que no te deja competir. Sos vos, tus costos y tu renta los que te sacan del mercado.
E: ¿Tipo de cambio de equilibrio? ¿Todos los mercados están en equilibrio? La tasa de desempleo supera el 8%. ¿Podés decir que hay equilibrio? Estás confundido. Una cosa es el “equilibrio en el mercado cambiario” y otra cosa es que la economía esté en equilibrio. ¿Y la inflación? ¿Y el déficit fiscal? Dale. ¿“Tipo de cambio de equilibro” con tamaño desorden? El tipo de cambio va a seguir bajando en términos reales porque entran dólares por dos razones. La primera, los estados, tanto nacional y provincial, como municipal, se endeudan en dólares a tasas descomunales. Como estamos mal en materia fiscal entran dólares caros que habrá que pagar o incrementar la deuda. La otra razón es que como el dólar baja o se mantiene estable, entran dólares para ponerse en pesos que rinden tasas astronómicas en dólares si hacen la bicicleta: vendo dólares, colocó en pesos, me pagan el 25%, el dólar baja o está estable, compro dólares y le hago una tasa en dólares mensual del 2%. Bingo. Ganan los que entran dólares sin hacer nada. Yo pagó la tasa en pesos, me aumentan los costos y el dólar, al bajar, me impide exportar e incentiva la importación. ¿Cuál es el equilibrio?
F: No entendés. La estabilidad del dólar calma las expectativas inflacionarias y, además, las importaciones “bajan la inflación”. Frenamos la presión inflacionaria y damos señales virtuosas. ¿Cuál es el principal problema? La inflación. Así la estamos bajando. Ya sé que me vas a decir que el “ancla cambiaria” ya fracasó. Pero esto es distinto. Nosotros estamos poniendo en marcha reformas estructurales de lo que atenta contra la competitividad. Vamos a quedarnos 8 años. Vamos a dar un salto de productividad, de competitividad, de eficiencia. ¿Cómo? Terminando con estructuras pesadas que impiden competir. ¿Cuáles? Anotate: competitividad por conectividad. El país va a estar comunicado. Vamos a ponernos en punta. Por ejemplo, bajando los aranceles de la tecnología. Se terminan los celulares de Tierra del Fuego. Vamos a poder operar en tiempo real aquí y en el resto del mundo. Vamos a construir autopistas, aeropuertos, vamos a incorporar equipamiento ferroviario y todo eso va a generar más capacidad competitiva. Y además vamos a ayudar a las empresas a mejorar. Lo haremos con créditos y disposiciones tributarias y en particular con las Pymes. Y también desbrozando el camino sacando a las empresas no competitivas radicadas en el país que, con sus precios, impiden la competencia. Esas son reformas estructurales y no simplemente el dólar como ancla cambiaria.
E: ¿Ocho años? Pero si el tipo de cambio sigue para abajo, por todas las razones que sean y todas esas reformas por todas las razones que sean, mi empresa desaparece.
F: Perdóname. Pero es así. Vos tenés que desaparecer porque entorpeces la competitividad.
E: Perdóname vos a mí. La competitividad, que es un bien social y colectivo, implica que debe lograrse sin aumentar el desempleo. Es más debería bajar el desempleo. Si hay desocupación para lograr la competitividad no somos más competitivos porque inevitablemente aumentamos el costo social. Es decir baja el costo de la empresa y aumenta el de la sociedad. El neto es que sos menos competitivo o en todo caso igual de poco competitivo. Y la otra condición es que no baje el salario. Si el que queda desocupado vive de la ayuda social, le bajó el salario y entonces el sistema es menos competitivo. No entiendo tu idea de competitividad que, fijate, la pusimos en discusión porque vos insistís que el tipo de cambio de equilibro del mercado cambiario es “el tipo de cambio”. Y no creo que sea así. Fijate. Los dólares entran porque tenés déficit fiscal e inflación. El BCRA no baja la tasa de interés porque si lo hace “sube el dólar” y empuja la inflación. Y el déficit fiscal obliga a endeudarse en dólares a tasas caníbales con destino a financiar pagos de transferencias, subsidios y ayudas varias. Modestamente, no soy funcionario ni economista, estamos en un círculo vicioso. Vos me decís que tengo que bajar costos. Y eso para vos es más importaciones o menos empleo. En ambos casos tirando la soga bajar costos es menos empleo. Y si hay menos empleo tú respuesta es más subsidios que aumentan el déficit fiscal. El desempleado no paga impuestos y además cobra pagos de transferencia. Excepto que quieras dejar que se acumule la desgracia. En ese caso, esto no dura, y como te imaginas vas a perder las elecciones y el poder. Es decir aun el que no trabaja tiene que comer y esa comida la paga el Estado y como el pibe no paga impuestos y, lo que es peor, la empresa, que finalmente desaparece porque no es “competitiva”, deja de pagar impuestos. El círculo vicioso es que tu tipo de cambio y tu filosofía de la competitividad aumentan el déficit fiscal, requiere más dólares del exterior y vuelve a bajar el tipo de cambio. No te entiendo.
F: Claro que no entendés. Tenés que invertir. No tenés que despedir. Tenés que invertir para ser más competitivo. Es simple. Si invertís, adquirís tecnología y con tecnología sos más competitivo. Pero, obviamente, tiene que invertir el que te provee y también el tipo al que vos le vendes. Los empresarios…
E: Pará. Tengo que invertir y asegurarme que inviertan el que me venden y el que me compra porque esa es la única manera que la cadena de valor sea competitiva. Y si alguien no invierte con ese tipo de cambio debe desaparecer y yo importar el insumo, ¿pero si no invierte el que me compra?
F: Exportá.
E: Pero si me reconoces que el tipo de cambio real seguirá bajando ¿cómo querés que planifique para exportar?
F: Riesgo empresario.
E: Suponte que me decido a ese riesgo de invertir para exportar, sin que toda la economía privada lo haga igual, a un tipo de cambio que me decís va a estar sometido a la secuencia déficit, endeudamiento y, por lo tanto, sometido al círculo vicioso de expansión del gasto para compensar las falencias del aparato productivo y que, como consecuencia del proceso de déficit, generará deuda y caída del valor real del tipo de cambio que lo define el mercado de cambios. ¿Cuánto tiempo de supervivencia me otorgás? La experiencia de los últimos 40 años es clarísima: revaluación del tipo de cambio, pérdida de empresas y empleos, perdida de actividades, pérdida de la complejidad estructural, déficit fiscal de auxilio, deuda externa, revaluación. Pasó con J. A. Martínez de Hoz, con Domingo Cavallo, con Cristina Kirchner. A cada uno de ellos, con menos industria cada vez, les sucedió hiperinflación, hiperdesocupación y herencia dramática, que es donde estamos.
F: Viste. Herencia dramática. Lo dijiste vos. Sacamos el cepo, liberamos el mercado y vamos camino a la solución. ¿O no?
E: Irás en el camino. Pero con el panorama que te pinté y, peor, con el que vos me pintás para los próximos ocho años, yo estoy muerto. Te aclaro que hace décadas en el país no hay inversiones. Te va a costar contar con los dedos de la mano inversiones de más US$ 500 millones que no sean en actividades vinculadas al sector primario. Y cuidado que hasta tienen el caradurismo de poner el oro como exportación industrial. Te van a sobrar los dedos de la mano. Por eso tenés, además del desempleo, más del 30% trabajando en negro. ¿Querés bajar las cargas sociales? Fenómeno. ¿Y quien va a pagar el sistema social? No te olvides que nuestro Estado que tiene que proveer educación, salud y seguridad, como mínimo. La realidad es que, además de los impuestos, les cobra a los ciudadanos la plata para las obras sociales o ellos la ponen del bolsillo para las prepagas o pagan la escuela privada o ponen un policía privado en la puerta del departamento. Las reformas que querés hacer implican que tenés que decir quién lo va a pagar. No se puede hablar en borrador. Y mucho menos imponer lo que hablas en borrador. Tenés el derecho de proponer y defender las reformas que quieras. Pero tenés la obligación de consensuarlas. Porque nada garantiza que una vez puestas en marcha, otro elenco no dé marcha atrás o arranque para otro lado. Me hablás de “reforma impositiva” ¿Cuál? Como voy a invertir sin conocer la estructura tributaria. No hablés en borrador.
F: Como siempre, ustedes quieren la cosa fácil, tipo de cambio “competitivo”, sistema de crédito largo y barato. No sé. Sean competitivos.
E: Hermano, los países competitivos lo son porque tienen tipo de cambio competitivo, productividad sistémica, crédito abundante y a largo plazo y, además, muchos incentivos fiscales para invertir y sabes por qué, porque sin inversión no crece la recaudación y aumenta el gasto público. ¿Cuánto tiempo van a tardar en aprenderlo? Y te aclaro te va a costar encontrar un período de superávit fiscal en serio sin tipo de cambio competitivo y retenciones al sector primario, minería incluida. Sabés por qué. Porque esta es una economía de dos velocidades. La de la naturaleza, que es Fórmula 1 y la de la transformación que va –paradójicamente– en carreta. Transformar la carreta en Fórmula 1 exige un programa de transformación no de demolición. Y tampoco un programa de caridad para lo que queda en la calle.

El funcionario se quedó sin tono. Los celulares todavía no funcionan, un problema competitiv

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