LA MALINCHE

jueves, 25 de septiembre de 2014

Discursode nuestra Presidenta Cristina F. de Kirchner en las Naciones Unidas

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En epoca de buitres económicos y halcones de la guerra, necesitamos más palomas de la paz." La frase repicó en el hemiciclo de la Organización de las Naciones Unidas y generó uno de los aplausos más intensos que provocó el discurso que la presidenta Cristina Fernández ofreció ayer ante la Asamblea General de ese organismo. Fue la síntesis más acabada de las palabras con las que, en más de 35 minutos de exposición, la mandataria argentina cuestionó el embate de los fondos buitre y denunció que tienen un accionar de "terrorismo económico" del que la justicia de este país es "cómplice".
Ese planteo cobró un impacto político singular porque la presidenta argentina lo efectuó a tan solo unas pocas cuadras de la sede del juzgado de Thomas Griesa ubicada en el bajo Manhattan.
Cristina Fernández volvió a levantar los tradicionales reclamos de la Argentina ante el más importante foro de debate político global: demandó que Gran Bretaña cumpla con las resoluciones que la obligan a sentarse a negociar con el país sobre la soberanía de las Islas Malvinas y recordó los atentados terroristas a la embajada de Israel en Buenos Aires y a la sede de la AMIA, del que se cumplieron 20 años.
Además, reclamó una reforma del organismo multilateral y cuestionó los mecanismos de combate al terrorismo liderados por los Estados Unidos, premisa que luego reiteró frente al presidente de ese país, Barack Obama, durante su intervención en el Consejo de Seguridad. Sobre el final de su exposición hizo suyos los planteos del Papa Francisco, a quien mencionó como su "amigo", e instó a los países miembros a buscar el camino a una paz duradera que termine con los conflictos globales.
La presidenta construyó su argumentación sobre la afirmación de que la Argentina representa tres "leading cases" (casos testigo) de los conflictos centrales que vive el mundo por estos días: el económico financiero (por el default primero y la disputa con los fondos buitre ahora), el del terrorismo internacional (por los atentados contra la Embajada de Israel y la sede de la AMIA) y el de la seguridad territorial (por el reclamo soberano de Malvinas).
"Hoy, con la complicidad del sistema judicial de este país, Argentina esta siendo acosada por los fondos buitre que están obstruyendo el cobro de los bonistas, por eso celebro que esta Asamblea haya tomado el toro por las astas y espero que antes de la Asamblea General de 2015 hayamos podido arribar a ese marco regulatorio de reestructuración de deuda soberana para que a ningún otro país le pase lo que le ha pasado a la Argentina", afirmó.
Más tarde, en diálogo con los periodistas argentinos en su hotel y antes de emprender el regreso a Buenos Aires, la presidenta se mostró confiada ante la pregunta de Tiempo Argentino sobre la posibilidad real de avances en esa materia, teniendo en cuenta el rechazo a la iniciativa de parte de los Estados Unidos: "Estoy segura que se va a aprobar porque son más los deudores que los acreedores", vaticinó.
Cristina aprovechó el estrado de la ONU para reafirmar que el Estado argentino tiene "capacidad de pago" e insistió en que "va a pagar su deuda pese a las amenazas de estos fondos buitre". La confirmación llegó luego de una nueva solicitada publicada por los holdouts en Buenos Aires, y en las vísperas de otra audiencia convocada por juez Thomas Griesa, en la que el magistrado podría dar marcha atrás con parte de su sentencia y liberar el cobro de los bonos bajo legislación argentina, pero también imponer una multa de 50 mil dólares diarios al país por no cumplir con su sentencia (ver aparte).
"Los fondos buitre amenazan a nuestro país actuando como verdaderos desestabilizadores de la economía, casi una suerte de verdadero terrorismo económico, porque no sólo son terroristas los que ponen bombas sino también los que desestabilizan las economías de un país", denunció la presidenta.
Cristina llegó al recinto acompañada del canciller, Héctor Timerman, el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zanini; el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; el senador Aníbal Fernández; y los diputados Andrés Larroque, Wado de Pedro, Leonardo Grosso y Eduardo Santín. También fueron de la partida la dirigente de Kolina Victoria Montenegro, el ex senador Leopoldo Moreau y el dirigente de Los Irrompibles Leonardo Santoro.
Desde el estrado principal de la Asamblea General la recibió Marita Perceval, vicepresidenta del cuerpo que estaba en ese momento a cargo de conducir el debate. Cristina la saludó como "señora presidenta y querida compatriota".
En el segmento económico de su discurso, que ocupó el capítulo central de su exposición ante la Asamblea General, la mandataria repasó el proceso de crisis institucional, social, política y económica que dispararon las políticas de la dictadura y el neoliberalismo y dio cuenta de los procesos de reestructuración de la deuda que ahora intentan quebrar los fondos buitre.
"Logramos que el 92,4% de los acreedores regularizara su situación y desde allí se comenzó a pagar regularmente, también pagamos totalmente la deuda con el FMI y hace pocos meses concluimos las negociaciones de una deuda que databa de 1956 con el Club de París", repasó.
En la apertura de su exposición, Cristina Fernández, refutó una planteo que había efectuado en el inicio de la sesión el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien advirtió que las tragedias y calamidades que hoy conmueven al mundo ponen en peligro la multilateralidad.
"Creo que gran parte de los problemas que tiene el planeta en lo económico y financiero, en materia de terrorismo y seguridad, de guerra o de paz, se deben precisamente a lo contrario, a la ausencia de una multilateralidad efectiva, concreta y democrática", advirtió la jefa de Estado y por eso agradeció y felicitó a la Asamblea, por la sanción por amplia mayoría de la Resolución 68-304 para regular el accionar de los fondos buitre. "Es una tarea que nos debíamos", celebró.
Por eso, Cristina reclamó que la Asamblea General retome el poder que delegó en el Consejo de Seguridad para discutir en el recinto la solución a los conflictos, porque "esta es la verdadera democracia global en la que cada uno de nosotros vale un voto". El mismo planteo de reforma del Consejo de Seguridad habían efectuado más temprano la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, –que abrió el debate como es tradición– y su par de Chile, Michelle Bachelet.
Entonces, ya sobre el final de su exposición, la presidenta prestó su voz para transmitir el mensaje del Papa. "Estuve en Roma con un compatriota que ocupa un lugar de liderazgo y su mensaje es el de la construcción de la paz, que si realmente queremos combatir al terrorismo trabajemos por la paz. No se combate al terrorismo haciendo sonar los tambores de la guerra."
"Tengo la certeza de que si estas Naciones Unidas recuperan su liderazgo y su mandato, ante la inobservancia por parte de muchos países de normas que sí le aplican a otras naciones, habremos contribuido en la lucha por la paz y contra el terrorismo –de la que nadie va a estar ausente– y para dejarles a nuestros hijos un mundo mejor", concluyó.
En el cierre, volvió a agradecer a los integrantes de la asamblea por haber acompañado la resolución impulsada por la Argentina. "Sé que hubo presiones para que no hubiera votación, pero el ejercicio democrático de esa resolución muestra que no todo está perdido, al contrario, depende de la voluntad de nuestros países la posibilidad de resolver los problemas que hoy tiene el mundo." «

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