viernes, 7 de enero de 2011

Cae una banda de hijos de militares que traficaba 900 kilos de cocaína


Los hermanos Juliá y Gastón Miret fueron detenidos en Barcelona por la justicia española

Cae una banda de hijos de militares que traficaba 900 kilos de cocaína

Publicado el 7 de Enero de 2011

Partieron desde Cabo Verde, África, en un avión cuya propiedad pertenece a la empresa argentina Medical Jet, fundada en 1994 por el ex jefe de la Fuerza Aérea José Juliá. Los nexos con Duhalde, Barrionuevo, Yabrán y Menem.

Los tres son ricos, hijos de militares que se llenaban la boca hablando de Malvinas y no escaparon a la lisonja de la dictadura genocida. Todo lo contrario: fueron socios y partícipes de la corruptela que consolidó ese modelo y reinó después en los ’90.
La noticia se produjo el 2 de enero, pero se dio a conocer en España recién ayer, en un día feriado en Barcelona. Tres hijos de brigadieres argentinos fueron detenidos cuando arribaron al aeropuerto El Prat, en un avión privado de la compañía argentina Medical Jet con más de 900 kilos de cocaína en la bodega. La banda estaba compuesta por Gustavo Adolfo Juliá y su hermano, cuyo nombre no trascendió, hijos del ex jefe de la Fuerza Aérea durante la gestión menemista, José Juliá, fallecido en enero de 2005.
Según la policía española, el otro argentino detenido que hacía de copiloto del avión incautado, fue identificado como Gastón Miret. Este personaje también tiene prosapia de uniforme. Es el hijo del antiguo subsecretario legal y técnico de Jorge Rafael Videla, José Miret, ascendido a brigadier en 1977. Dos años después, en 1979, el papá de Gastón viajó en visita oficial a Japón, junto al dictador Videla.
Es decir que la asociación de charreteras entre los Juliá y los Miret se cimentó en la dictadura, se extendió en el Menemato que desguazó el Estado e hizo eclosión con los negociados en el PAMI, durante la gestión de Eduardo Duhalde y su operador sindical Luis Barrionuevo (ver nota aparte).
Pero la primera fortuna hecha por los Juliá llegó de la mano de los aceitados contactos del brigadier con el empresario telepostal Alfredo Yabrán. Así nació, en 1994, Medical Jet “para realizar servicios de emergencia sanitaria y traslados.” El clan fijó domicilio comercial en el 2° piso de Hipólito Irigoyen 785 e inscribió una oficina alternativa en Carlos Pellegrini 685, 1° piso, en el centro de Buenos Aires.
Es más: según datos oficiales del Poder Judicial de la Nación, las dos empresas bajo la lupa de la justicia española por narcotráfico, Medical Jet SA y Federal Aviation SA –propiedad de los hermanos Juliá− aportaron $ 5000 cada una para la campaña de Luis Barrionuevo en Catamarca, en 2005.
La relación con el operador de Duhalde no es nueva. En la gestión de Néstor Kirchner, en junio de 2003, el Poder Ejecutivo Nacional intervino el PAMI y realizó una auditoría que tuvo conclusiones escandalosas. El hoy detenido y acusado por narcotráfico, Gustavo Juliá, era nada menos que el gerente económico-financiero del PAMI. El hombre clave que autorizaba todos los gastos, bajo el ala de Duhalde y Barrionuevo. Por entonces, el primer interventor designado por Kirchner, Juan González Gaviola, denunció “una caja negra” en la obra social de los jubilados que estaba controlada por el duhaldista Antonio Pacheco. En esos días, un informe de la Fuerza Aérea afirmó que los hermanos Juliá eran los pilotos preferidos de Barrionuevo para sus viajes a Catamarca en épocas de elecciones.
Otro dato revelador: la Oficina Anticorrupción verificó que los vuelos sanitarios −monopolizados por la empresa de los Juliá hasta que los echó Kirchner del PAMI en 2003− crecieron hasta el paroxismo, facturando más de 5 millones de pesos en sólo tres años, desde 1997 hasta 2000.
No era la primera denuncia que pesaba sobre este grupo financiero-militar. En 1991, el ex diputado del Grupo de los 8, Franco Caviglia, lo denunció junto al también brigadier Ernesto Cresco por su presunta vinculación en negociados aeroportuarios bajo la protección de Yabrán. La causa recayó en la jueza federal María Romilda Servini de Cubría. Tiempo después, cuando Juliá se retiró de la Fuerza Aérea para emprender sus negocios privados a través de Medical Jet, se lo vinculó con un contrato por 18 millones de dólares con la empresa Lanolec que realizaba arreglos en los aviones Mirage. Una denuncia que no prosperó en la justicia por los fortísimos contactos que mantenía el brigadier Juliá con el ministro de defensa de Menem, Antonio Erman González, y con el mismísimo Yabrán.
En relación a la investigación por narcotráfico que ahora involucra a sus hijos, altas fuentes de Interpol consultadas por Tiempo Argentino dijeron que el caso investigado en España todavía no cuenta con un expediente abierto en la Argentina. Aunque no descartan aportar datos sobre los imputados.
“Luego del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, las redes de narcotráfico encontraron en la costa oeste africana un lugar ideal para hacer postas antes de llevar el cargamento de drogas a Europa. En esos países los controles son muy laxos y sus funcionarios son más permeables a recibir coimas”, explicó la fuente.
En tanto, ayer por la tarde, trascendió desde Barcelona que una cuarta persona que viajaba en el avión de Medical Jet quedó demorada por la Guardia Civil, pero luego habría sido liberada, porque no sería parte del grupo. <

Informes: Martín Sassone, Franco Mizrahi, Manuel Alfieri
y Fernando Pítaro.



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