El diario Canalla

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sábado, 20 de agosto de 2011

De San Martín a Néstor y Cristina

Encuentro Bolivar-San Martín-Bernardo de Monteagudo,Nestor Kirchner con Presidentesde la UNASUR sepultando al ALCA
Publicado el 20 de Agosto de 2011 en eldiario 
tiempoargentino

Kirchner firmó el acta de defunción del ALCA en la ciudad de Mar del Plata. América del Sur libre y unida se lo reconoció otorgándole su primera presidencia. Y la línea sanmartiniana de Néstor prosigue firme y fulgurante en su compañera, sanmartiniana hasta la médula-
El aniversario de la muerte de San Martín nos encuentra unidos y luchando por nuestra emancipación. En la Argentina, como en la gran mayoría de los países miembros de la Unasur, gobierna una presidenta imbuida de penetrante ideología y profundo accionar sanmartinianos. Y ya que hablamos de ideología y acción de San Martín en el siglo XXI, nada mejor que recordar el brillante y fundamental libro del historiador cordobés A. J. Pérez Amuchástegui, que lleva por título, precisamente, Ideología y acción de San Martín. Por ser más que representativos –tal vez como ninguna otra pieza histórica– del pensamiento político de San Martín, su ideología y accionar unionista, citamos los párrafos más importantes de las páginas 59 y 60. A continuación, el poco conocido primer intento concreto de forjar una confederación de estados en la América del Sur, plasmado en los tratados del 6 de julio, bajo los auspicios de San Martín y Bolívar. “El 1º de mayo de 1822 llegó a Lima el plenipotenciario colombiano Joaquín Mosquera (enviado por Bolívar), cuya misión específica consistía en procurar la alianza confederal entre Colombia y Perú, para seguir con idéntica misión a Chile y Buenos Aires. El 9 de mayo comenzaron las negociaciones con Monteagudo (mano derecha de San Martín), y el 6 de julio se intercambiaban los tratados supletorios, cuyos contenidos no tienen desperdicio. Por ellos, ‘la República de Colombia y el Estado del Perú se unen, ligan y confederan desde ahora y para siempre en paz y guerra, para sostener con su influjo y fuerzas marítimas y terrestres, en cuanto lo permitan las circunstancias, su independencia de la nación española, y de cualquier otra dominación extranjera, y asegurar después de reconocida aquella, su mutua prosperidad, la mejor armonía y buena inteligencia, así entre sus pueblos y súbditos y ciudadanos, como con las demás potencias con quienes deben entrar en relaciones’ . Se estableció taxativamente, además, el principio de la ciudadanía hispanoamericana, en términos que no dejaban dudas sobre sus alcances y sus intenciones. A tales beneficios se sumaban los de libre tránsito y libre comercio entre los ciudadanos de ambos Estados; liberación de impuestos especiales de aduana y despacho; auxilios financieros y militares, etcétera. No se trataba, pues, de una lírica hermandad espiritual, sino de una confederación activa y ejecutiva. Y como este pacto debía ser el hilo conductor para lograr la confederación hispanoamericana como soñaban, en íntima comunión, San Martín y Bolívar, Perú y Colombia se obligaban formalmente ‘a interponer sus buenos oficios con los gobiernos de los demás Estados de la América antes Española’, para entrar en este ‘pacto de unión, liga y confederación perpetua’. De esta manera, quedó sellado formalmente el propósito de constituir una confederación de Estados soberanos de la América Meridional, ligados por pactos multilaterales que comprometieran a las partes ‘para siempre’.” Los tratados del 6 de julio vinieron a derrumbar, aunque transitoriamente, las aspiraciones separatistas de las burguesías y los comerciantes ligados al mercado de exportación y el subdesarrollo interno. Pero su implementación fue efímera. Las fuerzas balcanizadoras, más poderosas y auxiliadas por las potencias europeas, se los llevaron puestos.
Sin embargo, casi 190 años más tarde, allí donde los grandes libertadores fracasaron, allí donde la más osada iniciativa unionista sanmartiniana y bolivariana encendió la chispa de la anarquía (primero en Perú y más tarde en Colombia), Néstor Kirchner pudo triunfar. En el logro político que valió las mil y una batallas ganadas, el ex presidente sanmartiniano puso término a las maquinaciones separatistas y esclavizadoras contemporáneas más poderosas desde 1820-1830. Kirchner firmó el acta de defunción del ALCA en la ciudad de Mar del Plata. América del Sur libre y unida se lo reconoció otorgándole su primera presidencia. Y la línea sanmartiniana de Néstor prosigue firme y fulgurante en su compañera, sanmartiniana hasta la médula. Cristina Fernández de Kirchner, actualiza y profundiza los tratados del 6 de julio con la edificación de lo que habrá de ser el nuevo motor de la fusión sudamericana a apenas una década de iniciado el nuevo siglo: una moneda y una arquitectura financiera y crediticia común. En suma, y con una Colombia que, presionada por la crisis internacional, se fusiona más y más con la Unasur de la que es parte; con un Perú reconquistado por un discípulo de Velasco Alvarado, los tratados del 6 de julio se desempolvan y vuelven a ponerse en marcha. La ideología y el accionar de San Martín están más vivos que nunca en el Plata; más vivos que nunca en las Provincias Unidas; más vivos que nunca en las centenares de almas unasurinas. <

verbiografía de BERNARDO DE MONTEAGUDO

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