Por Tomás Trapé
- En agosto de 2019, el rapero Wos estrenaba Canguro, una canción que,
con el tiempo, se convirtió en himno del sprint final del ciclo
anti-macrista, ya que pocos meses después, los Fernández ganarían las
elecciones presidenciales de octubre. Cargado de denuncia y potencia en
el medio de la ola del rap, incluía entre sus versos más gritados: “Y
no, no hace falta gente que labure más / Hace falta que, con menos, se
pueda vivir en paz / Mandale gas, no te perdás, acordate dónde estás /
Fijate siempre de qué lado de la mecha te encontrás.” En ese momento, cuando el rapero preguntaba “¿De qué lado de la mecha te encontrás?”,
los bandos parecían claros, fáciles de identificar y de explicar.
Aunque, sepamos, que toda simplificación encierra una trampa. Por
entonces la tan exaltada “unidad” funcionaba como consigna, pero pasaba
por alto las tensiones internas del frankenstein electoral que derivó en
un gobierno sin rumbo ni capacidad de caminar derecho. Al parecer ese
no parece ser el problema de la experiencia libertaria que avanza a toda
velocidad en clara dirección.
Este
martes 13 de mayo, el gobierno nacional encabezado por Javier Milei, a
través de su vocero estrella Manuel Adorni, anunció la eliminación
gradual de los aranceles a la importación de celulares y otros productos
tecnológicos. La medida se implementará en dos etapas: la primera
reduce los aranceles del 16% al 8% con aplicación inmediata tras la
publicación del decreto; la segunda los eliminará por completo,
llevándolos al 0% a partir del 15 de enero de 2026. Diversos actores
políticos expresaron su preocupación ante este anuncio, entre ellos el
intendente de Río Grande, Martín Pérez, y el gobernador de Tierra del
Fuego, Gustavo Melella. También Oscar “el Zurdo” Martínez, referente
local de la UOM, convocó a un “paro total” en rechazo a la medida, el
cual fue acompañado por una amplia porción de la población de la isla,
así como por dirigentes y afiliados de gremios como ATSA, SUTEF, ASOEM,
ASIMRA, el Centro de Empleados de Comercio (CEC), el Sindicato de Luz y
Fuerza, además de concejales y funcionarios del Gobierno provincial. En
contraste, varios referentes de la conversación pública nacional
celebraron la decisión, generando sorprendentes coincidencias entre
figuras aparentemente ubicadas en veredas ideológicas opuestas. En redes
sociales —especialmente en la plataforma antes conocida como Twitter—
proliferaron teorías conspirativas, acusaciones cruzadas y discursos
filosos pero vacíos, incluso por parte de usuarios que hasta entonces
jamás se habían pronunciado sobre el tema. A menudo, la tentación de
opinar sobre todo colapsa la conversación digital, inundándola de ruido
más que de información o argumentos sólidos.
En
un intento por ordenar el panorama y pensar más allá del eco inmediato
de las redes, conversamos con el abogado, magíster en Economía Aplicada y
docente universitario Juan Augusto Rattenbach, fabricado en el Río de
la Plata pero con el corazón puesto en Malvinas.
Tomás
Trapé - Fueron días movidos en “X” donde cada usuario crea un muñeco de
paja a medida de su chicana. Quiero aprovechar para hablar, en otros
términos, pero para empezar por algún lado ¿Qué se pone en juego para
vos con la Ley 19.640 y las medidas anunciadas por el gobierno?
Juan Rattenbach -
Por empezar la ley 19.640 de 1972 creó un régimen de promoción
económica de Tierra del Fuego que luego fue ratificado por el Congreso
de la Nación en 1974. El objetivo siempre fue claro en clave
geopolítica: preparar las condiciones económicas de la Isla para el
momento en que Argentina recupere el ejercicio pleno de soberanía en
Malvinas y garantizar nuestra posición en la Antártida, con claros
incentivos para que las familias de las provincias situadas al norte del
estrecho de Magallanes elijan a la Isla de Tierra del Fuego como
proyecto de vida. Las medidas anunciadas por el gobierno de bajar los
aranceles a cero a la importación de bienes finales, pone en juego 7000
puestos de trabajo directos e indirectos en una Isla de menos de 200 mil
habitantes. En términos demográficos proporcionales es como si en la
Ciudad de Buenos Aires de la noche a la mañana 120.000 personas
perdieran su trabajo. Por eso, el pueblo de la provincia consciente del
impacto que esta medida podría tener, con la UOM a la cabeza, se
movilizó en defensa del trabajo fueguino en clave de soberanía.
T.T.: Algunos acusaron de poner la causa Malvinas al servicio del régimen especial de Tierra del Fuego…
J.R.:
Es que es al revés, el régimen especial de Tierra del Fuego es lo que
está al servicio de la causa Malvinas. No se puede sesgar parcialmente
la geografía de la provincia para que cierren los números de una
planilla excel o un simple “juego
de simulación” hecho desde Buenos Aires. No sólo Tierra del Fuego es
inseparable de Malvinas porque forman parte de la misma provincia, sino
porque conforman a su vez un mismo espacio geopolítico con la Antártida.
La Guerra de Malvinas, como episodio histórico, también es crucial. A
partir de junio de 1982 los británicos pasaron de ocupar sólo el
conjunto de los archipiélagos a usurpar, a través del uso de la fuerza y
militarizando la región, 200 millas alrededor de cada Isla, para
finalmente hacerse con el 25% de la superficie de nuestro país que es
insular y marítimo. Es decir, tanto la guerra de Malvinas como la
posterior secuela de profundización del colonialismo británico en el
Atlántico Sur hizo revalorizar aún más la importancia geopolítica de
Tierra del Fuego y la necesidad mayor de sostener el régimen de
promoción especial.
T.T.:
Federico Sturzenegger escribió en X que la provincia “tiene de todo:
mística, navegación, trekking, cruce de los Andes, glaciares,
gastronomía, esquí en contra temporada (…) Debería ser un parque de
diversiones mundial” ¿Por qué Río Grande tiene que ser industrial y
cuáles son los límites de las otras alternativas propuestas?
J.R.:
Sturzenegger fue un poco más allá y planteó que Tierra del Fuego
“debería ser un parque de diversiones” expresando la verdadera ideología
del proyecto que es desarmar el andamiaje construido en los últimos
años con el fin claro de despoblar la Isla y volver a foja cero. Pero
repito: nuestra realidad en términos geopolíticos hoy es peor dada la
guerra de Malvinas, comparado con el año 1972 cuando se implementó el
régimen especial. Yendo a tu pregunta, Río Grande, a través de la Cuenca
Austral, se ha convertido en la segunda proveedora de gas del país
después de Neuquén, permitiéndole tener un vector de competitividad
fundamental para la producción de bienes manufacturados mientras que
Ushuaia, montada entre el Canal de Beagle y la imponencia de la
Cordillera de los Andes, siempre se orientó de cara al turismo nacional e
internacional. El problema que nadie quiere abordar, además de las
omisiones deliberadas sobre Malvinas y la geopolítica, es qué
alternativa nos puede generar mayor cantidad de empleo y de calidad.
Muchas de las actividades que se presentan como “descubrimiento de
pólvora” ya se realizan en la Isla y no sólo no podrían generar la
cantidad suficiente de puestos de trabajos como para reabsorber a los
desafectados del sector industrial, sino que encima tienen menos
ingresos y menor protección laboral. Es un debate muy complejo y se
deben contemplar todas las aristas.


T.T.:
Manuel Adorni por otro lado declaró que “Hoy un celular en Argentina
cuesta el doble que en Brasil y Estados Unidos”, y narró una imagen que
nos suena a todos familiar “había gente que pagaba un avión y un hotel
para comprar algo tan básico como el celular en otro país” ¿Qué gana y
qué pierde el país según tu
J.R.:
Yo le preguntaría a Adorni que es un economista virtuoso: ¿cuánto del
precio final de un celular, un televisor o un aire acondicionado que se
consume en los grandes centros urbanos del país corresponde a los costos
de producción y cuánto corresponde a los costos vinculados a la
logística, la distribución y la comercialización? ¿Cuál es el precio de
un producto salido de fábrica y cuál es el precio final vendido en un
centro comercial? ¿Cuánto efectivamente le quedan a las empresas
fueguinas y cuánto se va a destinar para pagar el alquiler, por
ejemplo, de un local comercial de un shopping de Eduardo Elsztain? Yendo al problema del déficit fiscal ¿cómo
se supone que se va a resolver la falta de ingresos del fisco bajando
impuestos? ¿Cómo se va a compensar la medida en términos fiscales? Dejando estas preguntas en el tintero vamos a otra cuestión: ¿qué
garantía tenemos de que si bajamos los aranceles el precio final de los
bienes electrónicos importados bajen a la par de la reducción de la
carga impositiva? La realidad es que ninguna. Tenemos un
ejemplo testigo y real: en 2017 (año electoral) el gobierno de Macri,
mientras Sturzenegger era presidente del Banco Central y algunos
integrantes de FUNDAR eran funcionarios del Ministerio de Producción
(Juan Carlos Hallak), bajaron los aranceles a las importaciones de
notebooks y netbooks. ¿El resultado? Se perdieron 700 puestos de trabajo en Tierra del Fuego y no bajaron los precios.
Es decir, las empresas importadoras efectivamente pagan menos
aranceles, pero no trasladan ese beneficio impositivo a una baja de los
precios. Si a eso le sumamos la obsesión que tiene el gobierno con pisar
los salarios destruyendo las paritarias, tenemos como realidad que el
poder adquisitivo siempre estará en desventaja a la hora querer adquirir
productos electrónicos. Lo que nos lleva a la siguiente conclusión: lo
que no se produzca en Tierra del Fuego se va a importar directamente
desde Buenos Aires. Ahora bien, todos sabemos con nombre y apellido los
principales empresarios de Tierra del Fuego, ¿pero conocemos a
los empresarios importadores de electrónica de Buenos Aires? ¿Cuántos
son y cuántos empleos generan y en qué condiciones trabajan? ¿Cómo va a
impactar en la demanda de dólares cuando finalmente Argentina se
convierta en un país importador neto de productos electrónicos?
T.T.:
En esa dirección te pregunto por qué nadie plantea en términos de
desarrollo ¿Existen opciones para reducir los costos logísticos de la
producción en Tierra del Fuego?
J.R.:
Claro que sí y de pura casualidad “se omite”. Río Grande es el polo
industrial más austral del mundo de cara al Mar Argentino. Sin embargo, no tiene puerto propio.
Esto significa que el ingreso de insumos para la producción se realiza a
través del puerto de Ushuaia que prioriza en su ingreso a los cruceros
de lujo que hacen turismo en Malvinas y la Antártida, por lo que un
buque de carga para fines “no turísticos”, podría esperar hasta 50 días
para poder finalmente hacer la descarga correspondiente, encareciendo
significativamente los costos primarios de producción. Una opción para
bajar los precios de los productos industriales fueguinos es a través de
la construcción de un puerto multimodal en Río Grande que abarate
drásticamente los costos logísticos. Este camino, vinculado con una
mejora de la producción, es muy distinto a los que plantean reorientar
el consumo argentino para la importaciones de bienes finales externos,
que finalmente sostendrán el sueldo a operarios industriales que
realizan el mismo trabajo que se hace en Tierra del Fuego pero en otros
regímenes especiales, como el de Manaos (Brasil), Bac Ninh (Vietnam) o
Shenzhen (China).
T.T.: ¿En qué estado se encuentra el proyecto del puerto de Río Grande? ¿Por qué no se hizo antes?
J.R.:
Claramente se quiso hacer y siempre estuvo en agenda. La pregunta es,
en una Argentina en crisis periódica, de dónde van a salir los fondos
para financiar una obra de esas características. Es así como el primer
proyecto vino de la mano de financiamiento chino en carácter de
“inversión extranjera directa”. Apenas se esparció la noticia de que
China estaba interesada en construir un puerto en Río Grande, tuvimos
dos visitas de los titulares del Comando Sur de Estados Unidos, una en
abril del 2021 y otra más conocida en el 2024. La presencia del Comando
Sur tenía por objetivo no admitir ningún tipo de inversión china en
Tierra del Fuego porque “vulneraría SU seguridad nacional”. La pregunta
más intuitiva sería, si el Comando Sur presiona militarmente a la
Argentina para que no haya infraestructura portuaria de uso civil en Río
Grande con capitales chinos, ¿podrían ser entonces los capitales
estadounidenses los que financien el proyecto? La negativa a esta
pregunta justamente se responde porque si Estados Unidos invierte tan
sólo un dólar en infraestructura en Tierra del Fuego que beneficie a la
Argentina, tendría la inmediata protesta de los británicos porque lo
verían como una amenaza a su posición colonial en Malvinas. De esta
forma, no quedó otra solución que sea el propio capitalismo fueguino
quien financie la obra quedando el proyecto a manos de una empresa
beneficiaria del régimen. La subsecretaría nacional de puertos, por su
parte, dilató burocráticamente la obra. Cuando más o menos se iba a
despejar el camino para avanzar, aparece el anuncio de la medida de
Sturzenegger convulsionando a toda la provincia sumado a que las
herramientas que hoy cuenta la provincia para diversificar su economía
como el Fondo de la Ampliación de la Matriz Productiva se encuentra paralizado. Quizás, en su proyecto de convertir a Tierra del Fuego en un “parque de diversiones”, no haría falta que la ciudad de Río Grande tenga salida al mar a través de un puerto.
T.T.: ¿En qué consiste ese Fondo? ¿Qué propósito tiene?
J.R.: El Fondo de la Ampliación de la Matriz Productiva
(FAMP) se creó en el contexto de la prórroga del 2021. Del 21% del IVA
que retienen las empresas beneficiarias del subrégimen de promoción
industrial destinan un 15% para este fondo que tiene por objetivo
diversificar la matriz económica de Tierra del Fuego. En lo que va de la
gestión de gobierno actual se han paralizado proyectos de la mano de la
suspensión de la obra pública nacional en la provincia y no hablamos
únicamente de pavimentación de rutas, sino también de proyectos de
infraestructura para la defensa.
T.T.: ¿Cuáles por ejemplo?
J.R.:
El proyecto del Polo Logístico Antártico de Ushuaia, luego de que el
Comando Sur de Estados Unidos se asegurara que no tenga ningún tipo de
participación de China, comenzó a construirse en 2022 a través de las
partidas presupuestarias del Fondo Nacional para la Defensa
(FONDEF). En 2024 tuvimos pocas novedades del avance de la obra sumado a
los fuertes rumores de privatización del astillero TANDANOR, que es la
empresa encargada de su construcción. A comienzos de 2025 no se supo más
nada del FONDEF y, frente a la incógnita de cómo se iba a financiar la
obra, en febrero algunos de los comunicadores libertarios en redes
sociales anunciaron que el Polo Logístico Antártico se iba a financiar
con dinero del FAMP. Por lo tanto, por cada bien industrial fueguino que
se consume, se está financiando de forma directa la infraestructura de
defensa argentina en el Atlántico Sur para la proyección nacional en la
Antártida y que nuestro país sea referencia en la exportación de
servicios logísticos antárticos. Por lo tanto, la destrucción de la
economía fueguina no es sólo económica e industrial, sino también un
tema de defensa nacional.
T.T.:
¿Por qué pensás que hay consenso entre sectores tan distintos sobre
derogar el régimen? ¿Creés que existe financiamiento extranjero para
influir en la opinión pública nacional?
J.R.:
Aprovecho para aclarar, sobre todo para quienes se sintieron señalados,
que yo jamás acusé de “agente británico” a nadie porque es un tema muy
serio y configura un delito tal como lo dispone el art. 7° de ley 13.895
de 1950 que será reprimido con prisión de uno a veinticinco años el
que por cualquier medio desorganizare, destruyere, deteriorare o
inutilizare, en todo o en parte, temporal o definitivamente, documentos,
objetos, materiales, instalaciones, servicios o industrias de cualquier
naturaleza, con el propósito de perturbar, retardar o impedir el
desarrollo militar, económico, financiero, social, científico o
industrial de la Nación que a su vez se agrava a perpetua en caso de
servir a una potencia extranjera. Por lo tanto, yo jamás
dije que alguien sea un “agente británico”, sino que muchos de los
detractores del régimen no proponen mejorarlo sino que pretenden lisa y
llanamente desmantelarlo, hecho que solo beneficiaría a la posición
británica y el statu quo colonial en Malvinas y el Atlántico Sur.
Pareciera que cuando mencionas la palabra “Malvinas” algunos se ponen
nerviosos porque justamente están cómodos no hablando del tema. Y
ahora sí, paso al tema de FUNDAR y con datos objetivos: es una
asociación civil creada hace un par de años por un filántropo millonario
(Sebastián Ceria) que vive en Gran Bretaña con el objetivo de influir
en los debates en relación a las políticas públicas nacionales, pero sin
poner la cara y exponerse para finalmente pretender incidir sobre la
realidad material de la Argentina sin salir de su departamento a 13 mil
kilómetros de distancia en Inglaterra. Es decir que los
fueguinos no sólo tienen que lidiar con las embestidas de Buenos Aires,
sino también con las que vienen desde Londres. Además, tengo
entendido que FUNDAR no es una agrupación política, no es que uno puede
“sumarse a militar” sino que uno trabaja para FUNDAR como cualquier
empresa privada, es decir, es una asociación civil que se sustenta de
forma anabólica en base a donaciones filantrópicas. Hoy, en
términos políticos, FUNDAR se ha convertido en el banco de suplentes de
los funcionarios de Francisco Cabrera y Dante Sica (Macri) o Matías
Kulfas (Alberto Fernández). Pontifican arriba de un pedestal cuáles
serían las soluciones para la Argentina, escondiendo con vergüenza y de
forma deshonesta que formaron parte de la toma de decisiones realizadas
desde diciembre del 2015 a diciembre de 2023 y no dudaron en festejar la
medida anunciada por Adorni como si fuera propia y haciendo eco en
redes sociales que el problema de la Argentina es “la oligarquía
sindical”(?). Antes de decirnos lo que deberíamos hacer, primero nos
tendrían que contar qué hicieron cuando fueron gobierno.
T.T.:
Es llamativo que el eje planteado mediáticamente sea entre sostener el
status quo o derogar el régimen. Casi ninguno habla de modificar y/o
mejorar la herramienta y ahí da la sensación que se pierde el matiz pero
también la profundidad de la discusión…
J.R.:
FUNDAR, que era una ONG desconocida por entonces para la opinión
pública, lanzó tras “un año de investigación” en junio de 2023 su
informe “estrella” de presentación en sociedad de 150 páginas para
derogar el régimen de Tierra del Fuego que hemos discutido incluso en un
programa de Cabaret Voltaire. Nunca para ellos el problema del déficit
fiscal fueron los pasivos remunerados del Banco Central creados por la
política monetaria de Sturzenegger/Caputo a través de las LEBACS y luego
las LELIQS. Es decir, FUNDAR arranca queriendo meterse como actor en la
agenda pública nacional atacando a la producción industrial, los
salarios altos, el empleo calificado y registrado y las altas tasas de
afiliación sindical en el lugar más importante de la geopolítica
nacional (Tierra del Fuego) que es la puerta de entrada argentina hacia
la Antártida sin mencionar en ninguna de sus 150 páginas a Malvinas, la
ocupación británica, los ejercicios militares de la OTAN o las visitas
recurrentes del Comando Sur de Estados Unidos a Ushuaia. Su propuesta de
“transición” y “poblamiento” para derogar el régimen es que los
trabajadores industriales despedidos cobren un subsidio (equivalente al
82% de su salario) sin trabajar por 10 años. Es decir, el operario
industrial que trabaja y produce y para colmo está afiliado a la UOM es
una amenaza para la sociedad. Es mejor que se quede en su casa y viva
sin trabajar. Es decir que no produzca, al menos, lo que consume. El
colmo es que, a pesar de esta propuesta ridícula, salieron a festejar
sin ningún cuestionamiento la medida de Sturzenegger, olvidándose
“mágicamente” de su propia propuesta de transición y reconociendo que
nunca les importaron los trabajadores fueguinos, sino que quieren
derogar el régimen a cualquier costo y despoblar la Isla. Lo interesante
del debate en las redes sociales de esta semana es que se rompió el
silencio con Malvinas y ya quedó claro que no se puede discutir más la
provincia de forma parcial o sesgada y sin contemplar las variables
geopolíticas, diplomáticas y de defensa. Nadie defiende el statu quo y
dejar las cosas como están, o se avanza y se mejora para adelante en
clave de soberanía o se desmantela y se retrocede con un éxodo fueguino.
Porque mal que les pese a muchos, las Malvinas son argentinas y forman
parte de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del
Atlántico Sur.
*nota publicada originalmente por DigitalNews el 18/5/2025, y luego retirada sin explicación alguna.
La nota pertenece a los amigos de Agenda Malvinas la puede encontrar aquí mismo o a la derecha del blog como webs amigas